Los embalses de Cádiz aguantan la sequía que aprieta a Andalucía

La cantidad y capacidad de las reservas de agua de la provincia permiten más garantías para soportar la falta de lluvia y mayor margen a la hora de plantear restricciones

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La ausencia de precipitaciones comienza a complicar las reservas de agua, una situación que Cádiz está soportando mejor que otras provincias debido a la cantidad de embalses que existen en el territorio y la capacidad con la que cuentan.

Ante esta situación, la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio está trabajando en la redacción de un Decreto de Sequía para la Demarcación hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas, en el que se establecerá el ámbito territorial en los que existe riesgo para atender las demandas, así como las medidas que deben ponerse en marcha para dar la mayor garantía a los abastecimientos y al resto de usos, en la medida que sea posible. Los ámbitos más afectados por esta situación se encuentran en las provincias de Málaga y Almería. En la provincia de Cádiz no hay por el momento esa emergencia.

De hecho mientras que las reservas de agua a nivel andaluz se encuentran alrededor del 35%, en Cádiz el porcentaje aumenta hasta el 39%. Lo que no quiere decir que la provincia no esté pendiente del cielo a la espera de que el estado de los embalses mejoren gracias a la llegada de las lluvias. Y es que si se comparan los datos de los pantanos con respecto a años anteriores se puede ver cómo, a pesar de no ser crítica, la situación es preocupante.

El que mejor refleja el problema es el pantano de Bornos. Por estas fechas en 2916 su reserva de agua era del 48,62%, pero en tan solo un año se encuentra en el 17,29%. Lo que significa que de los 200 hectómetros cúbicos con los que cuenta, actualmente solo tiene 34,62 hectómetros cúbicos de agua, mientras que el año pasado la cifra era de 80,84 hectómetros cúbicos.

El que insufla oxígeno a Cádiz, en cuanto a lo que agua se refiere, es el pantano de Guadalcacín, que cuenta con 800,30 hectómetros cúbicos. Un embalse que está ahora mismo al 42,82%, unos diez puntos por debajo de la situación en la que se encontraba el año pasado. Lo que significa que cuenta con más de 342 hectómetros cúbicos de reserva. Es el que da mayor tranquilidad a Cádiz y el que permite contar aún con un par de meses para esperar la llegada de lluvias ante de que se considere que en Cádiz se pueda hablar de sequía o mejor dicho de restricciones como consecuencia de la sequía.

En cuanto a capacidad le siguen el pantano de Barbate con más de 228 hectómetros cúbicos, que actualmente se encuentra al 36,80% , así como el de Zahara con una capacidad de más de 222 hectómetros cúbicos y que ahora mismo está en el 47,31%.

Cómo dato curioso hay que apuntar la situación de los embalses de Charco Redondo y de Guadarranque, que resulta que han mejorado con respecto a los datos del año anterior. De esta manera el primero ha pasado del 30,32% al 38,68% de reserva de agua, mientras que el segundo cuenta ahora con más de un 46% cuando hace un año estaba en el 28,38%.

Según la Junta de Andalucía la Demarcación Hidrográfica Guadalete-Barbate, tiene una disponibilidad algo por debajo de los niveles del año pasado aunque no afecta a la garantía del sistema, que actualmente es de dos años. En concreto, el sistema del Guadalete se encuentra en estado de prealerta y el de Barbate permanece normal. De esta forma no se prevé ningún tipo de actuación al menos en los próximos meses, en los que se espera que la situación mejore.

En cuanto a la Demarcación Hidrográfica de las Cuencas Mediterráneas, los embalses presentan una situación complicada como consecuencia de casi cuatro años consecutivos muy secos, alcanzando niveles mínimos históricos de precipitación en algunas estaciones.

En este sentido, el sistema del Campo de Gibraltar se encuentra en prealerta, mientras que el de la Costa del sol Occidental es muy posible que cierre el año con situación de alerta. Respecto al sistema Guadalhorce-Limonero, los consumos previstos de aquí al cierre del año los situarían en alerta y con garantía de entre uno y dos años.

Preocupa también el patrón de lluvias que se está dando y que se pudo comprobar en la última tormenta que pasó por Cádiz. Y es que ahora llueve en forma de tromba, es decir mucho en poco tiempo, lo que no permite que los embalses puedan recuperarse y lo que provoca daños y perjuicios, como se pudo ver en la propia capital.

Pendientes del cielo

Ante esta trombas y la sequía se enfrentan tanto los ganaderos como los agricultores, si bien no están aún alarmados pero sí preocupados por la situación. Y es que consideran que hay margen para las plantaciones de invierno, pero no saben cómo será la de primaveras, además de que está falta de lluvias aumenta el gasto tanto de ganaderos como de agricultores.

Por el momento, tal y como confirmó el técnico del COAG, José Ibáñez, no sé temen que haya restricciones puesto que la situación de la provincia es mejor y está por encima del resto de Andalucía. «Hay preocupación y se espera que la lluvia llegue y aparte el temor de que todo empeore. Habrá qué ver cómo van las plantaciones que se deben realizar ahora y si finalmente se decreta para el área sequía o no. Sabemos que hay margen, por lo que solo queda esperar a que llegue la lluvia».

Así que ganaderos y agricultores están pendientes del cielo para poder tener la tranquilidad de recoger sus frutos sin problemas, todo ello con el miedo además de las trombas que pueden afectar a las cosechas. De momento solo les queda esperar y ver cuál es la situación en unos meses.

Y es que hay que tener en cuenta que en una semana el principal pantano de la provincia, el del Guadalcacín, perdió 1,50 hectómetros cúbicos un ritmo que se deja notar en época de sequía y que se visualiza en el estado en el que se encuentra actualmente el embalse.

Sin embargo, hay que destacar que a pesar de ello mientras que otras provincias esperan el decreto de la Junta para acogerse a él, aproximadamente en enero, en Cádiz se considera que se tiene margen para aguantar la decisión de realizar unas restricciones que en primer lugar afectaría al campo para luego extenderse a la población. Algo que será irremediable si la lluvia no llega y cambia la tendencia de los últimos años hidrológicos, que han sido bastantes secos. De hecho desde hace cuatro años se ha cambiado el patrón y cada vez las precipitaciones son menores.

El tiempo es la gran preocupación ya que a pesar de que se está acabando noviembre la temperatura también resulta inusual para estas fechas. Y todo ello se refleja en los datos. De esta manera los embalses de la zona del Guadalete-Barbate, donde están la mayoría de pantanos de Cádiz registraron un 5% por debajo del valor medio del periodo 1981-2010.