No les importaba ser grabados por las cámaras de seguridad.
No les importaba ser grabados por las cámaras de seguridad.
REPORTAJE

Disfrazados y cargados de acetileno, así reventaban cajeros por Cádiz y media Andalucía

Los tres chilenos, supuestos miembros de la 'Banda del acetileno' que fue desarticulada en febrero, se enfrentan ahora a 26 años de cárcel cada uno

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En cuestión de diez minutos, quince como máximo, se podían llevar unos 80.000 euros del tirón. Llegaban al banco que habían seleccionado para ejecutar su plan y con unas botellas de gas acetileno reventaban los cajeros. Explotaban, los abrían, cogían el dinero y a correr. Así estuvieron durante meses actuando por media Andalucía. Les llamaron la 'Banda del acetileno' o la 'Banda de los chilenos' y cayeron en Jerez en una operación conjunta de Policía Nacional y Guardia Civil en febrero de este año.

Este grupo, formado por tres ciudadanos originarios de Chile, se sentará en el banquillo de la Audiencia Provincial en los próximos meses. El fiscal pide para cada uno de ellos 26 años de prisión por los delitos de robo con fuerza, hurto, pertenencia a grupo criminal y tenencia de explosivos, además de otro de falsedad documental.

Según manifiesta el escrito de acusación, adelantado por Canal Sur, la banda venía actuando (que se tenga acreditado) desde octubre de 2016. Eran muy rápidos, cuentan de ellos los investigadores que le siguieron la pista. Utilizaban monos blancos, guantes, gorras e incluso máscaras para ocultar sus rostros. Su imagen recordaba a la de los técnicos que intervienen en alarmas por brotes pandémicos. No se alteraban. A pesar de que saltaban las alarmas y se sabían grabados por las cámaras de seguridad, parecían sentirse impunes dando un 'palo' tras otro. Hasta que cometieron un error imperdonable para unos 'profesionales'. La Policía encontró la gorra del que consideran el líder de la banda, Idígoras 'el chileno', un hombre de 42 años que contaba que trabajaba en mercadillos ambulantes. Se la había dejado atrás en un robo a una sucursal en las afueras de Jerez. En ella, los agentes encontraron restos de ADN.

Se les atribuyen varios 'palos' en Jerez y Conil donde actuaban en cuestión de minutos

Uno de los supuestos miembros de la banda cuando se le detuvo.

Todo muy estudiado

La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV)de la Comisaría de Jerez y agentes de Patrimonio de la Comandancia de la Guardia Civil de Cádiz se pusieron tras la pista tras tener información de varios robos cometidos en el que se había seguido el mismo 'modus operandi'. Estaban hablando de una banda organizada que actuaba de forma medida y muy estudiada para no ser cazados. Al frente de los chilenos estaba 'Idígoras'. Con otras treinta detenciones en su historial delictivo, según las fuerzas policiales y el fiscal, era la persona que «lideraba y coordinaba» las actuaciones, ordenaba al resto de los miembros dónde y cuándo acudir, les asignaba las tareas y además se encargaba presuntamente de planear los robos de los coches con los que actuaban, como el que sustrajeron llevándose unas llaves de una heladería jerezana.

La operación, bautizada como 'Missouri', se cerró el 17 de febrero con seis detenidos, cinco cayeron en Jerez, donde la banda tenía un piso cercano al estadio Chapín. El cabecilla, Idígoras, fue arrestado en esta vivienda. Cuando fueron a por él llevaba encima  numerosa documentación falsa. En concreto un pasaporte italiano a nombre de un tal Fabio. Le había puesto encima su foto, además de un pasaporte y carnet de conducir de Perú, en el que también cortó y pegó su retrato.

El supuesto líder de la banda se dejó una gorra en uno de los robos. En ella se encontraron restos de ADN

Tras alguna incursión anterior, se habían iniciado en el acetileno. Empezaron a reventar cajeros en Málaga, Sevilla, Jaén y en Cádiz. Aquí, actuaron en Jerez y Conil (en Roche y El Colorado). Se les atribuyen hasta ocho atracos con los que supuestamente se embolsaron unos 600.000 euros en unos seis meses. Utilizaban coches robados o alquilados y se valían de tarjetas de teléfono de prepago que ponían a nombre de personas ficticias. Según el Ministerio Público, utilizaban documentación falsa procedente de Chile o Perú. Es aquí donde aparece otro nombre propio. Ángela M.F.F., una mujer que también ha sido procesada ya que se le acusa de ser una «pieza imprescindible», ya que era la encargada, según los investigadores, de recibir todo el material para falsificar los documentos. Era la nuera de Idígoras. Además hay otra encausada, de nacionalidad española, pareja sentimental del supuesto cabecilla. El fiscal pide para ambas 16 meses de prisión por pertenencia a grupo criminal.

Monos y caretas que se intervinieron.
Monos y caretas que se intervinieron.

El método era el siguiente. Ataviados con máscaras, monos y guantes para no dejar huellas tenían entre 10 y 15 minutos para actuar. Era el tiempo calculado desde que la central de alarmas activa el protocolo de aviso de robo hasta que llega la seguridad o la Policía. En ese paréntesis tenían que forzar la ranura expendedora del cajero con una palanqueta, meter por ella dos mangueras conectadas a sendas botellas de acetileno y oxígeno, aplicarle calor con una resistencia, activar la mezcla y entonces, explosionar.

Así se les atribuye varios robos. Como el del 23 de octubre del pasado año en la Avenida Olivar de Rivero, en Jerez, donde se llevaron casi 80.000 euros de botín. O el pasado 1 de enero cuando a medianoche actuaron en un cajero próximo al Hospital de Jerez situado en Puertas del Sur. De ahí se llevaron 19.000 mil euros.

Cuando se les detuvo, la 'Banda del acetileno' estaba al parecer preparando un nuevo golpe. Esta vez en Bonares, Huelva. «Lo tenían ya todo listo», cuentan los que lo impidieron.