Cádiz Provincia
Imagen de un crucero en reparación en el astillero de Cádiz - A. B.
INDUSTRIA

Cuatro cruceros ocuparán los diques del astillero de Cádiz hasta final de año

Buques de las compañías Royal, Thomson y Pullmantur pasarán por la factoría gaditana para varadas técnicas entre octubre y diciembre

CÁDIZActualizado:

La reparación de cuatro cruceros entre octubre y diciembre próximo supone para la factoría de Cádiz un balón de oxígeno en un año donde han caído los contratos de obra de este tipo de barcos. Desde luego, nada que ver con las cifras que se manejaron el año pasado. Navantia cerró el 2016 con una récord histórico tras reparar en la Bahía un total de 16 cruceros.

Por lo que respecta a 2017, el astillero de la capital ha continuado su actividad gracias a las varadas técnicas de mercantes, petroleros y plataformas, amén de la profunda obra que se llevó a cabo en la cubierta del portaeronaves LHD 'Juan Carlos I', de la Armada española. Este buque entró en el astillero el 26 de junio y salió el 17 de agosto. Durante estos dos meses se llevo a cabo el reasfaltado y pintura de su pista de aterrizaje, así como una mejora de su cubierta. Igualmente se repasó la maquinaria y el casco. El barco superó con nota la ITV tras sus primeros siete años de servicio.

A primeros de año la factoría reformó dos cruceros y en junio hizo una reparación exprés al 'Aida Bella'

Sin embargo, se ha echado en falta la actividad en la reparación de grandes cruceros. No obstante, LA VOZ ha podido confirmar que el astillero de la capital acabará el año trabajando a destajo en la obra de cuatro barcos. El primero de ellos llegará el 29 de octubre. Se trata del 'MS Thomson Celebration', que abordará una varada general. El 5 de noviembre se espera la llegada del 'Thomson Dream' y, al día siguiente, la del 'Sovereign', de la compañía Pullmantur. Para mediados de diciembre está prevista también la entrada de un crucero de la Royal Caribbean. La obra de estos cuatro barcos permitirá al astillero mejorar sus cifras de reparación.

La planta de la capital ha mantenido el tipo con las varadas de mercantes y la obra del 'Juan Carlos I'

La factoría arrancó el año bajo mínimos. La carga de trabajo adjudicada para el primer trimestre de 2017 no tuvo nada que ver con el plan de obra desarrollado en el mismo periodo del año anterior, con cuatro buques en cola hasta la primavera. Este año solo estaba confirmada la obra de un crucero de la Royal Caribbean, para finales de marzo, y otro de Pullmantur. El primero, el 'Legend of the Seas', sufrió una profunda transformación tanto interna como externa. El barco llegó al astillero con la fisonomía característica de la Royal para transformarse un mes después con la imagen y la impronta de la Thomson Cruise. El segundo fue el '‘Horizon', de Pullmantur. Con este trabajo, al margen de otras pequeñas actuaciones, se cubrió el primer semestre de 2017.

Hito histórico

Sin embargo, el astillero abordó el pasado junio uno de su mayores retos. Se trataba de la reparación sobre la marcha de un crucero con todo su pasaje a bordo. El crucero 'Aida Bella', de la compañía alemana Aida Cruise, atracó el 12 junio por la mañana en el dique cuatro de la factoría gaditana y se sometió a una varada exprés. El barco permaneció durante, al menos, 30 horas en seco para reparar una pequeña fuga de aceite detectada en el área de propulsión de las hélices.

Para llevar a cabo esta operación fue necesaria la adaptación de las instalaciones industriales con el fin de facilitar l tránsito civil y el acceso de la logística de avituallamiento. El crucero llegó a Cádiz con casi 3.000 personas a bordo y en vez de atracar en el muelle Ciudad del puerto, como sería lo habitual, lo hizo en el astillero. De esta forma, la empresa ahorró tiempo y costes. La naviera aprovechó la escala del barco en Cádiz para la ejecutar la obra. Navantia tuvo que habilitar una terminal de cruceros en el dique para facilitar el desembarco y el control del pasaje. La actuación fue todo un éxito y los cruceristas disfrutaron en lo que se vino a llamar turismo industrial, ya que desde los camarotes pudieron ver cómo se trabajaba a contrarreloj en un astillero.