Botadura del BAM 'Audaz' en el astillero isleño en marzo de 2016
Botadura del BAM 'Audaz' en el astillero isleño en marzo de 2016 - A. V.
INDUSTRIA

La crisis de Arabia pone en alerta al astillero de San Fernando

Indignación y decepción entre los trabajadores de la factoría isleña, que ven como la firma del contrato de las corbetas se aleja cada vez más

CÁDIZActualizado:

El desánimo y la desesperación cunden en el astillero de San Fernando ante el retraso que acumula la firma del contrato de construcción de las cinco corbetas para la Marina saudí. El monarca español Felipe VI viajó a mediados del pasado enero a Riad en compañía de empresarios y de los ministros de Fomento, Íñigo de la Serna, y de Exteriores, Alfonso Dastis, para impulsar algunas de las inversiones que España tiene con Arabia, entre ellas, el contrato naval que persigue Navantia y la culminación del AVE a la Meca, que pilota un consorcio de constructoras españolas.

El viaje fue fructífero y el Rey de España, según se destacó entonces, despejó el camino para que su homólogo saudí, Salman bin Abdulaziz, firmara el contrato definitivo para la construcción en el astillero isleño de cinco barcos militares, cuya inversión supera los 2.000 millones de euros. Esta obra prevé dar trabajo a unas 3.000 personas en la Bahía de Cádiz y es el flotador que necesita Navantia para sanear sus cuentas. No hay que olvidar que esta empresa pública arrojó el pasado año 303 millones de euros de pérdidas.

Navantia aguarda la aprobación de los presupuestos del Estado y el acuerdo con Riad para negociar su plan industrial

La visita del monarca español generó expectativas al tiempo que abrió la puerta de la esperanza para la factoría gaditana, cuyo futuro más inmediato depende de este contrato. Sin embargo, el tiempo ha pasado y los saudíes han ido poniendo cada vez más condiciones a este acuerdo. De hecho, el contrato recoge la construcción en Arabia de una base naval donde concentrar esta flota y realizar allí su mantenimiento. El último movimiento de fichas por parte de las autoridades saudíes tuvo lugar a finales del pasado agosto en la sede central de Navantia en Madrid donde hubo que firmar un contrato de confidencialidad de la obra en cuestión, previo al contrato definitivo que debe ir con la rúbrica del rey Salman bin Abdulaziz. Fuentes de esta operación han confirmado que el contrato está terminado y Navantia se encuentra preparada para iniciar la obra, sin embargo, el visto bueno de Riad no termina de llegar.

La plantilla del astillero de San Fernando teme ahora que la crisis política y de sucesión por el trono saudí que vive ahora la dinastía de aquel país salpique de manera negativa a los intereses de España. Los trabajadores están hartos de escuchar de que la firma del contrato es «inminente» y han mostrado su preocupación con los últimos acontecimientos que se viven en aquel país.

Operación contra la corrupción

La noticia saltaba el pasado fin de semana cuando el príncipe Mohamed bin Salman, el mejor posicionado para la sucesión, ordenaba una operación contra la corrupción en su país que se llevó por delante a once príncipes, cuatro ministros, varias decenas de ex ministros y empresarios. Entre los miembros de la casa real detenidos, figura Al Walid bin Talal, un influyente multimillonario de 61 años que representa el ala más liberal de la corte.

La situación de instabilidad que se respira ahora en Arabia a raiz de esta actuación ha sido contrarrestada por España, que no ve peligro en las inversiones. Sin embargo, la plantilla de la factoría gaditana anda con la mosca detrás de la oreja.

Los sindicatos apremian a la dirección de la compañía para iniciar los contactos y zanjar el nuevo convenio

El contrato con Arabia mantiene a la dirección de Navantia en vilo debido a las consecuencias de futuro que supone su firma. El nuevo presidente de la compañía, Esteban García Vilasánchez, viajó el pasado mayo a Riad con toda la documentación del contrato. Vilasánchez fue nombrado presidente de Navantia en abril, en sustitución e José Manuel Revuelta, y el viaje a Arabia fue el primero que apuntó en su agenda como nuevo ejecutivo de la compañía española.

En este desplazamiento estuvo acompañado por el director Comercial de la compañía, Gonzalo Mateo-Guerrero. Para Navantia, la opción de lograr este contrato resulta estratégica por las excelentes oportunidades que presenta, por el buen posicionamiento en toda la zona de Oriente Medio con potenciales clientes interesados en los productos de Navantia y, sobre todo, por la carga de trabajo para los astilleros de Navantia y la industria auxiliar, que supondría un gran impulso económico en las zonas de influencia y en la industria de defensa española.

El contrato con Arabia permitiría afrontar la reconversión de los astilleros, que viene recogida en el plan industrial, denominado Astillero 4.0. Se trata de adaptar las plantas a las nuevas necesidades tecnológicas y, sobre todo, rejuvenecer su plantilla. Este plan industrial pretende ganar en agilidad en cuanto a plazos de entrega se refiere y implantar nuevos procesos para la mejora de la producción.

Una de las actuaciones prioritarias de este ambicioso proyecto pasa por la reconversión de su plantilla y la incorporación de savia nueva a sus cadenas de producción.

Navantia firmó en agosto el contrato de confidencialidad con Riad y no ha habido más novedades

LA VOZ adelantó el pasado julio que una de las personas que se encargará de pilotar el plan para rejuvenecer la plantilla de los astilleros será, precisamente, un alto cargo de Airbus. Navantia ha fichado al hasta ahora director de Recursos Humanos de la compañía aeronáutica, Fernando Ramírez, para gestionar la salida incentivada de los trabajadores con más edad de los astilleros. Ramírez ha sido uno de los artífices de la renovación de plantilla en las factorías de Airbus y, al mismo tiempo, una de las personas clave que ha logrado la firma del nuevo convenio colectivo del gigante aeronáutico. Su perfil se ajusta a las necesidades de Navantia, que debe abordar a partir de septiembre una negociación colectiva y un proceso abierto y consensuado para facilitar la salida de los trabajadores de astilleros con más de 61 años. Ramírez sustituye a Juana María Fernández, que abandonó la dirección de Recursos Humanos de Navantia el pasado abril para incorporarse a una empresa privada.

El 68% de los 5.283 empleados de Navantia tiene más de 50 años. En el caso de las tres plantas de la Bahía de Cádiz la situación es aún más preocupante, ya que el 30%, unos 517 trabajadores, está por encima de los 60 años.

Desde luego, el nuevo presidente ha ido ajustando la estructura de la empresa para acometer en breve su transformación y el contrato de Arabia es clave. El Comité de Dirección de Sociedad Española de Participaciones Industriales (SEPI), organismo estatal al que pertenece Navantia, aprobó en junio la nueva estructura de la dirección corporativa de la compañía. Así, el nuevo modelo industrial y organizativo de Navantia tiene como objetivo impulsar un mayor enfoque de negocio y orientación a resultados.

Sin embargo, la demora en la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2018, debido a la crisis política con Cataluña, y el retraso en la firma del contrato con Arabia han condenado la puesta en marcha de este plan industrial. El desarrollo de Navantia y sus actuaciones futuras depende del dinero que ponga sobre la mesa el Gobierno, pero también de contratos multimillonarios como el de rabia que aseguren ingresos.