EDUCACIÓN

Cien familias de Cádiz se unen en un año para plantar cara a la dislexia

La asociación Dislexia Cádiz se fundó a finales de 2015 y ya suma un centenar de miembros repartidos por diez localidades de esta provincia

Miembros de Dislexia Cádiz en su última asamblea
Miembros de Dislexia Cádiz en su última asamblea - L. V.
MERCEDES MORALES Cádiz - Actualizado: Guardado en:

Hace apenas un año nacía la asociación Dislexia Cádiz (Adica) gracias al impulso de un grupo de madres, lideradas por la presidenta de la organización, Lucía Alcántara, para sacar a la luz este problema en el aprendizaje.

En tan solo doce meses han conseguido que cien familias de la provincia de Cádiz se unan para dar visibilidad al problema que causa el 40% del fracaso escolar y extienden sus redes por diez localidades de la provincia, ofreciendo servicio en Jerez de la Frontera, donde tiene su sede, y en localidades como Sanlúcar, Puerto Real, Cádiz, Barbate, San Roque, Benalup, Medina, Algeciras, Ubrique y Chiclana.

Como explica Alcántara, «hacía y hace falta mucha información sobre este tema» y la que están ofreciendo está calando rápidamente entre las familias afectadas.

Pero además, la asociación Dislexia Cádiz está trabajando mucho y bien. Por una parte se dedican a ofrecer información a los padres que tienen sospechas de que sus hijos padezcan las dificultades de este transtorno. «Unas pocas pistas ya pueden dar señales de que el niño o la niña puede tener dislexia. Suelen pasar por alumnos inmaduros, distraídos, flojos... Tienen claros problemas para aprenderse los días de la semana, las horas. No siguen más de tres instrucciones a la vez. Esto ya se observa en Infantil pero en Primaria debe haber un diagnóstico claro», apunta la presidenta de Dislexia Cádiz.

Además, trabajan con los profesores que les piden apoyo especializado y materiales, tanto de la enseñanza pública como de la concertada. «Ellos nos piden ayuda a menudo porque no tienen materiales elaborados y nos encontramos con esa falta de diagnóstico que deja a los niños en manos de la buena voluntad del profesor», apunta Alcántara. Siguiendo unas simples pautas como sustituir el folio A4 por uno A3 y utilizar letra cursiva tamaño 16, o haciéndoles los exámenes orales, mejora sustancialamente su rendimiento en clase.

Y, en otro campo, los miembros de la asociación mantienen reuniones con las diferentes administraciones públicas implicadas en la educación. A estas últimas les piden un diagnóstico precoz y más herramienas para que el profesorado pueda enfrentarse a esta dificultad añadida en un aula repleta de alumnos.

Dislexia Cádiz, junto a la diputada de Igualdad, Isabel Armario
Dislexia Cádiz, junto a la diputada de Igualdad, Isabel Armario- C. ROMERO

Frentes abiertos

«Nos hemos reunido con el responsable de Orientación Educativa y Atención a la Diversidad de la Consejería de Educación de la Junta, Manuel Vázquez Uceda; con el delegado de Educación de la Junta en Cádiz, Juan Luis Belizón;con el Centro de Profesores de Cádiz; con la diputada de Igualdad y Bienestar Social, Isabel Armario. Y todos nos han respondido muy bien», resume la presidenta de Adica.

Recientemente, la asociación y la Diputación de Cádiz han firmado un convenio para que el ente provincial les facilite la llegada a pequeños municipios de la provincia. Con el área de Igualdad y Binestar Social de esta institución trabajan en el acercamiento de la información a los pequeños municipios de la provincia de Cádiz. Para ello, mantienen un canal de comunicación directo, y prevén llevar a cabo nuevos proyectos.

Con la Junta de Andalucía están poniendo en marcha nuevos materiales. Incluso con las universidades, con las colaboran en el desarrollo del proyecto Leeduca, en el que se abordan los problemas en el aprendizaje de la lectura, ya que el primer lugar donde han de iniciarse en el estudio de este trastorno del aprendizaje es en las propias facultades de Magisterio y Pedagogía.

En cuanto a la visibilización del problema, Alcántara explica que, mientras en otras discapacidades «nadie tiene dudas» de que ha de existir una respuesta específica por parte de la sociedad, en el caso de la dislexia, al ser un trastorno invisible, presenta el problema de que «ni se acepta ni se comprende».

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