Un camino para superar barreras

Casi una veintena de jóvenes de Afanas Cádiz recorrerá a pie 113 kilómetros del Camino de Santiago

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Son jóvenes, luchadores y tienen por delante una aventura de más de cien kilómetros que afrontan cargados de ilusión y entusiasmo. Desde hoy, 17 alumnos del Colegio de Educación Especial Afanas de Cádiz se convertirán en peregrinos para recorrer el trayecto que separa Sarria de Santiago de Compostela. «Serán siete jornadas de convivencia intensa donde estaremos juntos las 24 horas del día», explica Enrique Cantizano, Jefe de estudios y coordinador.

El Camino de Santiago es una ruta exigente y dura para cualquier peregrino que se enfrente a ella. Aún lo es más para este grupo de jóvenes de entre 15 y 20 años que deben hacer frente al handicap de tener una discapacidad intelectual y, en algunos casos también física. Pero en esta travesía no estarán solos porque, –como reza el lema del blog que diariamente irán actualizando en lavozdigital.es– caminarán juntos, apoyándose entre los compañeros y tendrán, además, la supervisión de seis monitores del centro.

Los chicos tendrán que vestirse, lavarse la ropa, dormir en albergues y ayudar a otros compañeros

Cantizano, que ya realizó la travesía en 2007 con otro grupo de alumnos, sabe que el desafío que tienen ante sí es grande porque requiere estar pendiente de muchos y muy variados detalles para que todo marche sin contratiempos. «Hemos fraccionado el recorrido en siete etapas para adaptarlas a las características de nuestros alumnos y contamos en todo momento con un vehículo de apoyo para las posibles contingencias que pudieran surgir», apunta.

Ilusión y ganas

«Los chicos están tan ilusionados que llevan semanas preguntando por la fecha del viaje. Hemos pensado que este era el momento idóneo porque atesoramos la experiencia de hace diez años y, porque además, las familias estaban totalmente volcadas con la idea. Será una experiencia muy beneficiosa para los niños».

El trabajo de los formadores comenzó hace meses con charlas sobre lo que supone el recorrido, sobre el apóstol Santiago y la Compostela. El ritmo sosegado del viaje permite disfrutar de cientos de tesoros artísticos y hace posible gozar del paisaje y de la naturaleza sin prisas, marchando a una velocidad que «se acomodará al paso del más rezagado». Los alumnos de Afanas se han preparado física y psicológicamente porque caminar durante horas y varias jornadas seguidas requiere de voluntad y entrenamiento; «Los últimos meses hemos recorrido casi diez kilómetros a pie al día por todo el perímetro de Cádiz para ir ensayando y acomodando el calzado que van a llevar y que se les ha comprado nuevo».

El tema del presupuesto es uno de los que más dolores de cabeza ha generado a los organizadores porque muchas de las familias de estos niños no cuentan con suficientes recursos económicos y por eso, han tenido que buscar patrocinadores para sufragar el proyecto. Van bastante ajustados de dinero y con un presupuesto modesto pero, según relata Enrique, no ha sido tarea fácil en una ciudad en la que los perros nunca se ataron con longaniza. «Hemos escrito cientos de cartas con una memoria explicativa muy detallada pero han sido pocos los que han respondido y, menos aún, los que han aportado su ayuda. Ha costado pero finalmente se han logrado reunir los 13.000 euros con aportaciones de Diputación, un grupo perteneciente a Airbus, transportes Autransa, Unicaja y Autoridad Portuaria; han colaborado con fruta y batidos y refrescos la Frutería Corrales y Vicente Alonso. Además se han hecho camisetas serigrafiadas con el nombre del proyecto», agradece Cantizano.

Uno de los desafíos más importantes ha sido el de conseguir patrocinadores para sufragar los gastos

El dispositivo del viaje desplazará a una treintena de personas que tienen que comer y dormir durante más de una semana. Y, aunque la mayoría de los refugios y albergues son muy baratos hay que añadir el precio del alquiler de la furgoneta de apoyo (donde viajarán los enseres y las mochilas de los alumnos), el autobús para el transporte desde Cádiz a Sarria (ida y vuelta), el botiquín y un pequeño colchón para gastos imprevistos. También se ha tenido que proporcionar a los chicos enseres específicos para el recorrido como los zapatos.

Caminar es avanzar. Para ello, es necesario encarar retos y superar dificultades saliendo de la zona de confort –más segura y trillada–, para enfrentarnos a lo desconocido. Durante una semana estos veinte jóvenes convivirán en un contexto diferente al familiar y escolar, compartirán experiencias con sus compañeros, adquirirán nuevas competencias y superan sus limitaciones. Hoy martes comienza esta apasionante aventura. ¡Buen camino!

>>BLOG: Volvemos caminando juntos de Cádiz a Santiago