Las bajas laborales en Cádiz aumentan y amplían su duración

La mejora económica y la percepción de una mayor estabilidad laboral coincide con un repunte de las incapacidades temporales; el gasto del Estado se dispara

CádizActualizado:

Cambia la tendencia. Repuntan las bajas por enfermedad tras alcanzar mínimos históricos en los momentos más duros la crisis. El absentismo laboral aumenta tras siete años de caídas. La tendencia ha tocado fondo, está dando un vuelco ascendente y, en consecuencia, están creciendo los costes que conllevan las bajas para las empresas y para la sociedad en general. No es un tema baladí y menos ahora que vemos que la hucha de las pensiones está cada vez más vacía y está en juego la sostenibilidad del sistema.

El número medio mensual de subsidios tramitados por la Seguridad Social aumentó en Andalucía un 13% en el primer semestre de este año respecto al cierre de 2015. En la provincia de Cádiz, la media mensual de expedientes de baja abiertos en 2014 fue de 4.734 frente a los 5.112 de 2015. También asciende la duración media de las bajas por enfermedad común en la provincia que pasa de 31 días en 2014 a 33,51 en 2015. Los datos del ejercicio en curso aún no están cerrados pero los registros hasta septiembre ya superan los 3.700 de procesos abiertos y aún queda la época de resfriados y gripes.

En cuanto a la duración media de las bajas, este año y hasta septiembre, ya se alcanzan los 32,72 días, según las estadísticas referentes al conjunto del sistema a excepción del régimen de autónomos.

El último año se dan dos factores importantes que influyen en el aumento del número de procesos de baja. Uno es la mejoría del empleo que genera una sensación de estabilidad y que puede propiciar que el trabajador de baja apure y alargue el tiempo de recuperación para aplazar su reincorporación su puesto de trabajo.

La siniestralidad en el trabajo sube en todos los sectores y en todas las comunidades autónomas

«Cuando hemos estado en plena ola de la crisis, muchos pacientes pedían el alta voluntaria sin estar al 100% por temor a algún tipo de consecuencia o daño colateral sobrevenido por el absentismo. Hoy por hoy y desde hace unos meses, esa tendencia a la solicitud del alta voluntaria se ha relajado y la situación está cambiando, incidiendo obviamente en el numero de procesos de baja y su duración media», apuntan fuentes del departamento de atención al mutualista. Es decir, somos más reacios a ausentarnos del trabajo en caso de enfermedad o accidente cuando tenemos miedo a perder nuestro empleo.

Por lo tanto, a medida que la situación económica mejora se produce un incremento de los índices de ausencia laboral. Los mayores registros de absentismo laboral en Cádiz se anotaron en 2007 con una media mensual de 11.285 partes de baja y 34 días de media de duración. A partir de entonces y con la irrupción de la crisis este fenómeno fue cayendo en picado.

Por otro lado, se constata el aumento de las plantillas o el número de contratos. Como es lógico al tener más población activa, aumenta el número de casos.

En cuanto a las enfermedades comunes en sí, las que se producen en el trabajo son principalmente de corta duración (entre 1 y 3 días), que son las que no precisan de parte de baja médica. Además, para este tramo de ausencias, el 68% de las empresas complementan salarialmente las prestaciones de la Seguridad Social. Además, se constata que el día con mayor número de bajas sigue siendo el lunes, seguido por el resto de días de la semana en orden descendente.

¿Qué es una contingencia?

Desde un punto de vista legal, la incapacidad temporal (IT) es la situación en la que se encuentra un trabajador que, por causa de una enfermedad o accidente, está incapacitado temporalmente para poder desempeñar su trabajo y recibe asistencia sanitaria. Cuando la causa de la incapacidad es una enfermedad común o un accidente no laboral se habla de incapacidad temporal por contingencia común (IT por cc).

El lunes sigue siendo el día de la semana que registra más bajas, seguido de martes y miércoles

Por ejemplo, una rotura de menisco que impide moverse a un periodista mientras está convaleciente es una contingencia común. Sin embargo, la misma patología en un instalador de suelos de madera o en un fontanero que está obligado a mantener de forma prolongada una postura en hiperflexión de la rodilla de cuclillas podría ser considerada una enfermedad profesional. Para ello, se tienen que cumplir dos requisitos. El primero, que la enfermedad esté recogida en el cuadro de enfermedades profesionales del sistema de la Seguridad Social. El segundo, demostrar que la patología es una consecuencia de su actividad laboral. Si el fontanero se rompe el menisco haciendo deporte, jamás se considerará enfermedad profesional... a no ser que se trate de un fraude.

El papel de las mutuas

La entrada en vigor de la reforma laboral en febrero de 2012 ha cambiado los criterios de las bajas laborales, es decir, el texto ofrece mayores facilidades para despedir a un trabajador que reiteradamente se da de baja por enfermedad en su empresa. Hoy, las empresas pueden despedir a un empleado que cause baja de forma reiterada si sus faltas de asistencia alcanzan el 20% de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos o el 25% en cuatro meses discontinuos dentro de un periodo de doce meses (aunque no computan las bajas por accidente de trabajo, maternidad, riesgo durante el embarazo y la lactancia, por ejemplo).

Actualmente, para acabar con el fraude y controlar la duración de las bajas se ha dado más relevancia a las mutuas. Aunque no pueden gestionar las bajas si se trata de una enfermedad común, la nueva norma permite a los facultativos de mutuas colaboradoras de la Seguridad Social expedir el parte de baja accidente de trabajo y de enfermedad profesional.

Además, también pueden ejercer mayor control proponiendo altas para acelerar la reincorporación del trabajador. Ante la petición de alta de la mutua, el médico tendrá cinco días para emitir un informe y la inspección otros seis. Si transcurridos once días la mutua no ha recibido respuesta, el trabajador tendrá que reincorporarse a su actividad laboral. Obligatoriamente.

Las últimas cifras oficiales publicadas por el INE sobre el absentismo situaban la tasa media en los últimos cinco años en el 4,41%. Por sectores de actividad, los que más han conseguido reducir su absentismo en el último año, son sanidad y educación.

Las bajas laborales por enfermedad común superarán este año la cifra de 4,5 millones, un 15% más que en 2015. Esto equivale a que 880.000 trabajadores no acudirán a su puesto de trabajo ningún día del año, según las previsiones de la Asociación de Mutuas de Accidentes de Trabajo (AMAT). Por ello, se insiste en la importancia de implementar políticas de buenas prácticas para disminuir el absentismo y el presentismo (calentar asiento más allá del horario normal con el único objeto de hacernos visibles para los jefes). Invertir en la salud y la seguridad de los trabajadores reduce las bajas y contribuye a limitar un gasto para el Estado (y para todos) que puede ser en parte evitable.