Naoufal Azzouz, a su llegada a la Audiencia.
TRIBUNALES

A juicio el actor de 'El Príncipe' acusado de narcotráfico

La supuesta banda de narcos que cayó en la 'operación Yupi' está acusada de introducir grandes cantidades de hachís por esteros de Chiclana

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Este lunes ha arrancado en la Audiencia Provincial de Cádiz el juicio a una supuesta banda de once narcos que están acusados de introducir por esteros de Chiclana grandes cantidades de hachís procedente de Marruecos. El fiscal pide para ellos penas que oscilan entre los 16 años de prisión y los cinco años y medio, dependiendo del grado de implicación.

Entre los procesados se encuentra Naoufal Azzouz, actor de reparto de 'El Príncipe', una serie de televisión basada como se recordará en el mundo del tráfico de estupefacientes. Azzouz había participado en los últimos capítulos interpretando al jefe de un comando terrorista de Ceuta. Se da la curiosidad que cuando se emitieron las escenas donde participó los agentes ya lo estaban buscando. El Ministerio Público solicita para el actor siete años y medio por dos delitos: seis por un delito contra la salud pública y un año y seis meses por integración en grupo criminal. Según el escrito de acusación, el actor era la persona encargada de establecer los contactos entre la banda y los proveedores marroquíes.

Pues bien, el grupo al que podría pertenecer Azzouz se ha sentado en el banquillo de los acusados esta mañana. La sesión se ha centrado en las cuestiones previas de sus defensas. Ocho de los procesados se encuentran en prisión provisional y otros tres en libertad con cargos.

Como suele ocurrir en causas de este tipo donde se procesan a supuestas redes de narcotráfico, los abogados han centrado dichas cuestiones previas en solicitar al tribunal la anulación de las intervenciones telefónicas que se hicieron durante la investigación. Según ha insistido el abogado de uno de estos acusados, el pinchazo que se le hizo a su representado se realizó sin que hubiera prueba suficientes para ello. Por tanto pide la nulidad y la absolución de su cliente.

Tras meses de intensas investigaciones el Equipo de Delincuencia Organizada y Antidrogas (EDOA) de la Guardia Civl de Cádiz lograba desarticular esta red, que estaba «perfectamente estructurada y que se dedicaba a introducir grandes cantidades de droga en la Península procedente de Marruecos, usando como puntos de alijo esteros». En el operativo fueron detenidas una decena de personas y se incautaron casi cuatro toneladas de hachís, además de armas y numerosos coches, barcos y efectos.

Fue en noviembre de 2014 cuando los agentes del EDOA tuvieron constancia de que un grupo de personas podía estar preparando un alijo de grandes cantidades de hachís procedente de Marruecos. Iban a usar embarcaciones de recreo y entrar por el estero Santa Catalina de Chiclana, que, según indica la acusación, era regentado por algunos de los miembros de la familia conocida como los 'Jala Jala' (un padre y sus dos hijos). Después de varios meses de investigación y al conseguir las evidencias suficientes de que se estaba preparando la infraestructura para llevar a cabo el plan, en septiembre de 2015 se reabrió la causa.

Estas pesquisas apuntaba a Diego Ponce como el cabecilla. Con domicilio en Marbella se desplazaba supuestamente por varias localidades de Cádiz, entre ellas Chiclana, para captar al resto de integrantes y ordenar las funciones que tenían que desempeñar en el alijo. Se da la circunstancia que este individuo había sido ya detenido en la ‘operación Estiba’, por delitos de tráfico de drogas y blanqueo. Otro de los acusados también era un viejo conocido de aquella operación. Para lograr su objetivo, Ponce intentó conseguir la colaboración de un guardia civil. Llegó a ofrecerle entre 50.000 y 80.000 euros a cambio de que les ayudara a que el barco entrara sin ser interceptado. Sin embargo, este agente no sucumbió a su ofrecimiento y se puso en marcha la 'operación Yupi' que terminó por llevarlos a todos a prisión.

El agente, siguiendo las pautas judiciales y policiales marcadas, hizo creer al supuesto líder de la banda que iba a ayudarle en la actividad ilícita. Así conoció el plan y las personas que estaban implicadas. Así, el agente y los investigadores fueron presentando en el juzgado los móviles que le habían dado para llevar a cabo el alijo , de manera que iban tomando nota de las conversaciones antes de que se borraran por un sistema prestablecido.

La primera intensificación de las vigilancias desembocó en el hallazgo de una 'guardería' de droga en un chalé de Chiclana. Tras registrar la finca se detuvo al 'guardador' y se incautaron 68 fardos, 2.040 kilos de hachís. Así, tirando del hilo, los investigadores comenzaron a descubrir que estaban ante una organización criminal, asentada en la localidad, «que tenía buenos contactos para rematar con éxito alijos importantes». Descubrieron que al frente estaba Diego Ponce. Era quien supuestamente buscaba proveedores, embarcación y punto de alijo, además de aportar el dinero necesario. Contaba para ello con su 'lugarteniente', Juan Manuel R. C., quien se sospecha que era el coordinador con la parte marroquí proveedora del hachís y participaba en la toma de decisiones. Además, otro miembro era Francisco Javier E., socio de Diego Ponce, con el que tenía relaciones delictivas desde 2014.

La red le dio un papel fundamental a los responsables del estero, 'Los Jala Jala'. Según la investigación, no sólo ponían a disposición de la banda la zona para el desembarco sino que también hacían labores de ‘punto’.

Con estos datos, los agentes supieron que se estaba preparando un alijo. Así la madrugada del 4 de abril un amplio dispositivo de tierra y tres embarcaciones del Servicio Marítimo Provincial salieron a detenerlos. El barco intervenido llevaba en su interior 72 fardos que arrojaron 2.160 kilos de peso.

El juicio que ha arrancado este lunes se reanudará el día 6 con la declaración de los procesados y el resto de testigos en los días consecutivos.