PRESENTE PASADO Con todo lo que hay en Internet, para qué buscar en otro sitio. Además, con lo bien está hecho este trabajo sobre el Lazarillo, para qué escribir otro peor. Así discurren muchos alumnos desde Secundaria, acostumbrados a copiar de la Red sin citar la fuente y a presentar el trabajo con o sin ligeras variaciones.
Los profesores están alarmados y ya corrigen con el ordenador encendido, sobre todo cuando lo que leen es demasiado perfecto: escriben en el buscador los términos clave y, ¿ops!, sale el trabajo entero o en partes significativas del mismo.
En las universidades británicas y norteamericanas existe un protocolo por el que debe pasar cualquier trabajo, incluso el del semestre. Programas específicos como Turnitin, Copycatch y Eve2 ayudan a pescar al tramposo, al que le espera la expulsión del centro. También hay 'software' en castellano, como el gratuito EducaRed Antiplagio, pero su uso está menos extendido y ninguna universidad española ha implantado medidas disciplinarias específicas contra el ciberplagio, algo que ya empiezan a exigir los profesores.
Según una encuesta de la Universidad de las Islas Baleares, hecha a 560 estudiantes universitarios, más de un 59% confiesa haber 'enriquecido' sus trabajos con párrafos enteros sacados de Internet, y casi un 80% dice conocer a compañeros que lo han hecho. «Como muchos alumnos lo han hecho desde Secundaria, ni siquiera tienen conciencia de que es algo fraudulento. Y muchos profesores son conscientes del problema, pero no tienen apoyo institucional», declara Jaume Sureda, director del estudio.
Hay varios sitios que ofrecen monografías, apuntes y otros inestimables recursos para tratar de terminar el Bachillerato o una carrera.'El rincón de vago' está desde hace muchos años entre los favoritos de los alumnos del mundo hispano. La aventura comenzó en Salamanca en 1998. «Entonces éramos cuatro gatos los que usábamos Internet. Como estudiábamos en la Pontificia, y dábamos Religión, hicimos un trabajo que nos costó, y lo colgamos luego para los que vinieran por detrás», explica Javier Castellanos, de 33 años, el fundador del sitio junto a su amigo Miguel Ángel
Un arsenal
Hoy 'El rincón del vago' emplea a ocho personas y consta de 70.000 ficheros gratuitos, subdivididos en apuntes, trabajos, pruebas, resúmenes, problemas, modelos, plantillas... Todo un arsenal para 'fusilar' y quedarse tan ancho. En época de exámenes hay 500.000 visitas al día. En los 'momentos valle' de la vida académica, unas 350.000.
El éxito del sitio provocó que en 2001 lo comprara France Telecom, la empresa de Orange, por una cantidad que, según Castellanos, no se la ha dicho ni a sus padres. Mañana 'El rincón del vago' salta al papel, con la publicación de dos libros, 'Internet para vagos' y 'Empollología para vagos', ambos en Espasa.
«Es como en la cafetería de la uni. Hay gente con apuntes buenos y otros con apuntes menos buenos. Por otra parte, el profe bueno te va a cazar. Y si es malo, a lo mejor no vale la pena perder mucho tiempo con él», explica Castellanos. El fundador del sitio añade que hay profesores de Secundaria que recomiendan algunos de sus trabajos, pues no sólo sirven para copiar, sino también para consultar, como los libros.
Un profesor universitario, que prefiere mantener su nombre en el anonimato, revela el 'modus operandi' para detectar al copión: «Lo primero que notas es una calidad muy elevada en un alumno del montón. Tecleas las palabras y te sale el texto. No toda la culpa la tienen ellos, porque a mí todavía me extraña que en la universidad no se les enseñe a escribir, a manejar las fuentes y a citarlas en condiciones».
Cuestión de respeto
En la Universidad de Deusto, el código disciplinario no incluye la palabra Internet, pero se contempla su espíritu. «El reglamento se aprobó en 2003 y el problema ya estaba ahí. Copiar es una falta grave, y falsificar un trabajo o una tesis, una falta muy grave», explica Roberto San Salvador, nuevo vicerrector de Comunicación, Euskera y Alumnado de Deusto.
Jaume Sureda exige medidas disciplinarias para todos los centros españoles. «Necesitamos apoyo insitucional, afinar nuestros mecanismos de detección, educar en valores e informar sobre lo que supone el plagio». La función de la universidad reside en la creación de conocimiento, no su falsificación, añade el pedagogo Xabier Etxague, vicerrector de Alumnado de la Universidad del País Vasco. «Mejor antes que tarde, tendremos que implantar normas contra el plagio, porque en nuestro campo es fundamental el respeto a la propiedad intelectual», añade.
Los profesores tienen otras armas, pero más costosas para ellos. Por ejemplo, mandar trabajos muy específicos, no sobre el Lazarillo, sino sobre una parte en especial de la obra y sobre un personaje en relación con otros. Quizá en el inmenso baúl de la Red haya algo que copiar. Ahora bien, como apunta Sureda, el profesor tendrá que pensar primero un tema tan fino, para corregirlo y evaluarlo después sin tener referencias anteriores, lo que significa más trabajo.