Asus 14 años, Sergio es un maestro de la ilusión, un artista del truco y un habilidoso mago. Su especialidad y lo que le desmarca de otros aficionados es su capacidad de dominar el arte de la aparición, la aparición de pequeñas aves que él mismo domestica. Palomas, tórtolas y ninfas surgen de pañuelos etéreos en manos de este joven gaditano. Su pasión por la magia comenzó cuando tenía tan sólo ocho años y le regalaron ese emblemático juego, icono de varias generaciones, que es Magia Borrás. A diferencia de otros muchos chicos que hicieron de él un mero divertimento pasajero y le dieron un uso testimonial, Sergio continuó practicando más y más juegos, fijándose en los magos que salían en la tele y profundizando en este fascinante arte.
Su amigo Adrián, casi tres años mayor que él, también es un experimentado ilusionista, un diestro con las cartas y otros objetos cotidianos como cerillas o billetes. Se hace llamar Mago Shala y a sus 16 años realiza multitud de actuaciones en bares de la ciudad, cumpleaños o comuniones. Tiene una personal tarjeta de visita que demuestra que a pesar de su juventud, es un auténtico profesional como muchos de sus amigos adultos que dedican su tiempo libre a la magia. Su nombre artístico «viene del programa Shala Kabula», del que se confiesa un auténtico fan y al que le gustaría acudir en su próxima temporada. El pasado mes de julio «actué en la Coronación del Carmen, en el Convento de San Francisco», apunta orgulloso.
Tanto Sergio como Adrián comparten horas de aprendizaje mágico junto a otros colegas magos en El Tablao, un bar cercano al Paseo Marítimo que en los últimos años se ha convertido en hervidero de expertos prestidigitadores. Son los benjamines del grupo, pero a veces superan a sus compañeros en esfuerzo, dedicación e interés.
Asociacionismo mágico
Juanjo es otro de los habituales de El Tablao, un mago con increíbles cualidades innatas para este arte legendario que aprovecha los ratos muertos de su trabajo para perfeccionar técnicas o desarrollar nuevos trucos. Su público, son sus compañeros, que admiran absortos sus manos mientras realiza sus mejores bazas con las cartas. Este verano se está preparando concienzudamente para ingresar en la Sociedad Gaditana del Ilusionismo, una asociación formada por magos de toda la provincia con sede en El Puerto que se creó hace cinco años con la pretensión de fomentar el contacto entre todos los aficionados y profesionales de Cádiz.
Con el dinero de sus más de 40 socios, la SGI (www.sgi.org.es) organiza encuentros con magos de toda la geografía española o foráneos, a los que invitan a impartir conferencias o a hacer demostraciones prácticas de sus dotes artísticas.
El amigo famoso
Uno de los más habituales es el mejor cartomago de la historia, Juan Tamariz, un enamorado de Cádiz, donde hace años estableció su segunda residencia. «Es muy buen amigo y siempre viene a visitarnos y a enseñarnos trucos», afirma Juan Luis Rubiales, campeón de España en la modalidad de Micromagia y uno de los socios de la entidad. «Cada vez que viene por aquí nos invita a su casa, donde organizamos grandes reuniones de magos», comenta este joven portuense.
En lo que va de verano, Tamariz ha visitado la sede de la asociación, ubicada en la planta superior del Bar La Ronda (El Puerto), en dos ocasiones. «Es un hombre muy ocupado, ahora tiene que irse a Colombia donde tiene programada una actuación, pero luego volverá a Cádiz. Siempre se queda por aquí hasta octubre», explica Rubiales acerca de su reputado amigo, una de las mayores figuras de la magia de todo el mundo.
Por el local de la asociación, también han pasado en los últimos días otros artistas como el sevillano Vicente Canuto, autor del manual Cartomagia Fundamental; Ramón Rioboo, gran investigador de la magia matemática y autor de numerosos libros; Miguel Ángel Gea, especializado en trucos con monedas y Miguel Puga o Magomigue, artífice del festival granadino Hocus Pocus.
Examen previo
Para ingresar en la Sociedad Gaditana del Ilusionismo, los aspirantes han de superar un examen previo, en el que deberán demostrar sus habilidades y representar varios trucos ante un jurado, integrado por algunos de los socios fundadores. No obstante, antes de todo, se observa la predisposición e interés de los candidatos. «Antes de nada, se invita al aficionado a cuatro reuniones para ver si tiene un interés honesto o si, por el contrario, sólo quiere copiar trucos o divulgarlos», comenta el presidente de la asociación, Fernando Patiño.
Para obtener el derecho a examinarse, el aspirante deberá pagar la contribución de un trimestre y las cuotas de la prueba. Una vez realizada ésta, el jurado puntúa la habilidad del mago con una nota numérica, que deberá ser superior a 6. «No obstante, esto es algo simbólico porque nunca hemos echado atrás a nadie», apostilla Patiño. Se trata de evaluar la predisposición. Por otro lado, normalmente los futuros socios están tutelados por un miembro de la asociación, que dirigirá y orientará su ingreso en la organización.
Actualmente, la Sociedad Gaditana del Ilusionismo cuenta con más de cuarenta socios, a los que se suman un nutrido grupo de simpatizantes de toda España, entre ellos Juan Tamariz.
Arrancar sonrisas
Aparte de las reuniones privadas que la entidad organiza cada viernes en su local de El Puerto, algunos de estos ilusionistas realizan todas las semanas un recorrido por los hospitales de la provincia, visitando a los enfermos -en especial a los más pequeños- para interpretarles en directo sus mejores números. «Los martes vamos al Puerta del Mar y los jueves al hospital de Jerez», explica Rubiales. En cuanto a la finalidad terapeútica de esta disciplina, este joven mago no duda al afirmar que «la magia favorece el desarrollo mental de los más jóvenes y contribuye a acelerar la recuperación de los enfermos».
Y es que la prestidigitación basa sus máximos preceptos en la psicología y la habilidad mental. El verdadero logro del mago consiste en desviar la atención del espectador, engañar al cerebro para poder elaborar finalmente el ardid. «Nuestras manos hacen una cosa, al mismo tiempo que nuestras palabras dicen otra muy distinta», confiesa Juan Luis Rubiales, experto en elaborar originales números de magia de cerca, también llamada micromagia.
Asignatura universitaria
Los magos amateurs más jóvenes tienen también desde hace años la oportunidad de estudiar esta disciplina en la universidad, en la modalidad de complemento académico. Así, existen varias universidades españolas que ofertan la materia como asignatura optativa o de libre elección.
Este es el caso de la Universidad Politécnica de Cataluña, centro pionero en impartir clases de magia. Bajo el título Ilusionismo como técnica de comunicación, el profesor Mago Andreu imparte sus lecciones mágicas, una estampa que podría evocar secuencias de la cinéfila saga de Harry Potter. Otros centros, como la Universidad de Salamanca organizan cursos de magia dentro de su programa anual de actividades culturales. alenador@lavozdigital.es