La desconfianza sobre las repercusiones negativas que las obras proyectadas en La Casa del Obispo pueden tener en los restos arqueológicos del yacimiento no ha mermado un ápice a pesar de las explicaciones que tanto el Ayuntamiento de Cádiz como la Junta brindaron el martes al respecto. O, al menos, así lo entienden desde la gerencia de Monumentos Alavista, la adjudicataria de su explotación turística y comercial, cuyos abogados levantaron ayer acta notarial de la situación de los hallazgos, para «evitar que cualquier daño que se produzca en los mismos se nos pueda achacar a nosotros».
Tal decisión viene motivada porque «digan lo que digan unos y otros, la constructora ya está trabajando aquí con total libertad y sin ningún tipo de control, hasta el extremo de que han procedido a excavar en partes del solar con total impunidad, y sin la presencia de ningún arqueólogo que certifique la idoneidad de lo que se está haciendo en un lugar de altísima densidad de restos».
Germán Garbarino, gerente de La Casa, recalcó que «si se han equivocado en el marcaje de la situación de los micropilotes, también lo han hecho en la ubicación de algunos pilares, y en la falta de salida de emergencia, por ejemplo, algo que nos lleva a realizarnos muchas preguntas de las que no obtenemos respuestas».