Todos los días se producen casos de picadura de pez araña en las playas de la capital gaditana. A diferencia del Mediterráneo, lejos de ser las medusas las que impiden refrescarse relajadamente en el mar durante el periodo estival, aquí el terror de los bañistas es este animal perteneciente al género Trachinus que es frecuente en los mares templados del Atlántico. Un pez venenoso que permanece en la arena y cuyas espinas dorsales hieren a los bañistas que los pisan. «Hemos empezado a tener casos de este tipo hace un par de años», comienza diciendo Juanma García, socorrista del botiquín del módulo central de la playa La Victoria. Y agrega: «El dolor es muy intenso y puede provocar malestar epigástrico, náuseas, sudoración generalizada y sensación de pérdida de consciencia».
El tratamiento requiere calor local con el fin de eliminar el efecto del veneno. «El pie debe ser metido en agua caliente a unos 40 grados ya que el pez araña al ser pisado libera una toxina que se elimina con temperaturas altas», aclara uno de los médicos. «Eso sí, alrededor de la señal de punción se produce un edema en forma circular que dura varios días», detalla.
Generalmente la picadura del pez araña se produce en la planta del pie porque es «la parte del cuerpo que más contacto mantiene con la arena», pero también se han dado casos en las manos, en las rodillas o en la espalda. «Los pescadores, cuando han querido coger un ejemplar de estos de su anzuelo, han sufrido las consecuencias de las espinas en sus dedos», comenta otro de los socorristas.
Otras picaduras que se producen en el agua, aunque en mucha menor escala, son las del llamado pica-pica. «Se trata de una pequeña medusa que llega entre las algas y que produce un pequeño escozor durante unos minutos. En este caso el tratamiento es una crema corticoides o una solución amoniacal que se aplica en la zona afectada, generalmente las piernas o las ingles», detalla María José, una de las enfermeras que atiende en el módulo central de la playa La Victoria.
Insectos y cortes
Fuera del agua también los insectos hacen de las suyas, especialmente los días de más calor, según cuentan estos profesionales de la medicina. «Sin ir más lejos el domingo pasado tuvimos diez picaduras de avispa debido al sofocante calor que hizo. Y es que estos animales también se desesperan como nosotros cuando sube el mercurio», detalla otro de los socorristas. «Muchas personas vienen porque se hacen pequeños cortes en los pies al caminar descalzos por la arena o por los accesos de madera a la playa. «Es recomendable no descalzarse hasta estar en la arena porque algunas tablas están astilladas y además con el sol cogen temperaturas muy altas», comenta María José al tiempo que atiende a una niña que ha recibido uno de esos cortes en el dedo gordo del pie.
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