Sábado, 7 de julio de 2007
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ESPAÑA

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Aprender de fracaso en fracaso
La gestión de Carmen Calvo ha sido duramente criticada por todos los frentes, una situación que Molina, con fama de negociador, deberá reconducir
Aprender de fracaso en fracaso
INTELECTUAL. Molina ha dirigido el Instituto Cervantes. / EFE
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CÉSAR ANTONIO MOLINA NUEVO MINISTRO DE CULTURA SALE CARMEN CALVO CARMEN CALVO

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CÉSAR ANTONIO MOLINA
Nació en Cabra (Córdoba) en 1957.

Formación: Licenciada en Derecho.

Trayectoria: Profesora de la Universidad de Córdoba, diputada autonómica por el PSOE y Consejera de Cultura de la Junta de Andalucía. En 2004 pasa a formar parte del Gobierno Zapatero como Ministra de Cultura. Está casada y tiene un hijo. Nació en La Coruña en 1952.

Formación: Licenciado en Derecho y doctor en Ciencias de la Información.

Trayectoria: Crítico literario, periodista (Diario 16, El País ...), profesor universitario y escritor ha sido el responsable del Círculo de Bellas Artes de Madrid y desde 2004 es director del Instituto Cervantes.

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Si aplicamos la frase de Churchill de que el éxito «es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse», la ministra Carmen Calvo no ha salido tan mal parada. Desde el principio de su mandato le han llovido piedras, mientras ella siempre ha parecido más preocupada en acudir a grandes inauguraciones y posar con gentes famosas, con llamativos trajes de modistos españoles, que en hincarle el diente a los conflictivos proyectos que tenía entre manos. Lo cierto es que su marcha ha conseguido algo que no logró en sus tres años al frente del Ministerio: poner de acuerdo a partidos políticos y representantes del sector, en este caso cine, televisión, museos, libros... sobre la bondad de su cese.

Por el contrario, ante César Antonio Molina todo son buenas vibraciones y esperanzas. Al margen del lógico interés por atraer al nuevo, Molina llega con un curriculum de intelectual serio, respetado en su campo, y que ha llevado una discreta y muy efectiva gestión al frente del Instituto Cervantes, del que ha sido director en los últimos años. Periodista, escritor y, sobre todo, poeta, esencialmente poeta, ahora le tocará lidiar con una difícil herencia y con muy poco tiempo por delante, ya que las próximas elecciones generales están ahí.

Nada más conocer su nombramiento Molina anunció que «trabajará con todo el mundo» de la cultura, «con los creadores, los escritores, los cineastas». Un mundo del que se siente parte ya que es un escritor que desarrolla «una labor de gestión cultural». Insistió en su vocación de autor. «Creo que soy, seré y seguiré siendo un escritor», puntualizó.

La gestión Calvo

Carmen Calvo se va con, principalmente, cuatro leyes en marcha en su cartera: la del Archivo de Salamanca, la de Propiedad Intelectual, la del Libro y la del Cine, que está pendiente de tramitación parlamentaria a partir del próximo mes de septiembre por la vía de urgencia. La norma para la restitución de los archivos de la Guerra Civil a Cataluña fue la primera que provocó la movilización política y social de ciertos sectores contra su gestión, un malestar que todavía colea. La última, la Ley del Cine y la cuota de pantalla que ha sido contestada por televisiones y exhibidores, con huelga incluida de por medio. Una protesta que obligó a mediar a la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, para intentar apagar las llamas. Paradójicamente, la presidenta de la Academia, Ángeles González-Sinde, destacaba ayer mismo la labor de Molina al frente del Instituto Cervantes, por «llevar el cine español por todo el mundo».

La política museística ha sido el otro gran frente de batalla de la era Calvo. La apertura de la ampliación del Museo de Prado ha sido su mayor alegría política. Tras cinco años de obras y una inversión superior a los 152 millones de euros, el edificio diseñado por Rafael Moneo se inauguraba el pasado mes de marzo, después de superar aplazamientos y cambios presupuestarios. El Reina Sofía no ha dado tantas alegrías. En septiembre de 2006 se terminó la reforma y ampliación realizada por Jean Nouvel; sin embargo, la gestión -y sobre todo el nombramiento- de Ana Martínez de Aguilar como directora del centro le ha dado bastantes quebraderos de cabeza. Calvo nunca ha contado con el beneplácito de los gurús del arte contemporáneo, ni de la intelectualidad española en general, que la han acusado de frívola. Ahora los artistas, agrupados en la Vegap, esperan encontrar «una sensibilidad especial» en el nuevo ministro.

Calvo deja pendientes algunos temas espinosos como la creación del Centro de la Memoria Histórica y el contencioso con la empresa del Odyssey. La ministra, teóricamente conocedora del tema de la búsqueda de tesoros desde su anterior cargo en la Junta de Andalucía, ha gestionado el contencioso sin ningún resultado positivo. En algún momento llegó incluso a asegurar que había que averiguar si el barco hundido era español ya que ese caso «nos tocaría una parte de lo que se encuentre». También sigue abierta la cuestión del Guernica con el Gobierno vasco.

Ahora le toca el turno a César Antonio Molina, un nombramiento que ha provocado la alegría y el apoyo del mundo de las letras y muy especialmente de la Real Academia Española, con la que tiene la lógica relación. Lo cierto es este poeta metido a gestor en los últimos tiempos no lleva marcada la política a fuego y le rodea un aura de 'hombre de izquierda'. Defensor de que las culturas suman, en su discurso de ingreso en el Instituto Cervantes en 2004 insistió en que la institución es «la casa de todas las lenguas».

Aseguran sus amigos que es abierto y con una gran capacidad para «crear consenso y de gestionar». Virtudes que le van a ser muy necesarias.

 
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