A punto de descubrir su secreto mejor guardado, Paul Potts respiraba hondo segundos antes de mostrárselo al mundo. Su aspecto de tipo común, poco cuidado, triste e incluso pueril, no daba ninguna pista de lo que estaba a punto de pasar. Entonces, y ante una sala cargada de prejuicios donde los codazos ya perfilaban las risas, comenzó a cantar. Hace unas semanas, nadie le conocía, ahora, tiene todos los puntos a su favor para convertirse en el gran descubrimiento musical de los últimos tiempos.
Vendedor de móviles en su pueblo de Gales, Potts quería dejar de «gastar su vida» como empleado de una compañía de teléfonos. Con el 31.829 colgado en la solapa de su chaqueta pasada de moda, decidía probar suerte y presentarse al casting del programa de la cadena inglesa ITV, Britain's got talent, un concurso similar al Operación Triunfo español. Subió tembloroso al escenario. Su cara, asustada y de dibujo lacrimógeno, no hacía pensar que en su garganta se escondía una partitura perfecta.
«¿Qué vas a hacer», le preguntaba con aire arrogante uno de los selectos miembros del jurado. «Cantar ópera», respondía el bueno de Potts. Sólo bastaron unas notas afinadas del Nessum Dorma para que el público enmudeciera, y para que momentos después, el galés pusiera los vellos de punta a todo el auditorio. Tanto, que el temido Simon Cowell (un Risto Mejide a la inglesa) sucumbiera rápidamente a la voz del novato tenor. «Es mágico», afirmó tras tragar saliva.
Un fenómeno en la Red
Paul, que triunfaba de nuevo esta semana pasando a la final del concurso con Con té partiró, ya ha conquistado la Red. Su actuación ha sido vista por millones de personas a través del portal youtube, y cientos de bloggers la han colgado ya en sus páginas personales.
«Mi voz siempre ha sido mi mejor amiga», declaraba en una de sus primeras entrevistas Potts, quien a sus 36 años parece haberle ganado la batalla a la inseguridad que le acompaña desde la niñez. «Sufrí acoso en el colegio. Cuando cantaba, olvidaba mis problemas». El galés probó suerte en la música, y aunque ahorró para pagarse una master- class en Italia, con Lucciano Pavarotti, y participó en algunas óperas, nunca llegó a triunfar en los escenarios.
Si se cumplen los pronósticos y Paul gana el concurso se embolsará 100.000 libras esterlinas (unos 147.000 euros) y, tendrá la posibilidad de actuar en el Royal Variety Performance delante de la Reina Isabel II. Potts dice que está viviendo un sueño. Los siete millones de personas que lo están viviendo con él cada noche desde sus televisores, tienen en su mano que este cuento de hadas sea, por fin, una realidad.
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