Sábado, 9 de junio de 2007
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La OTAN permitió a la CIA instalar cárceles secretas en Polonia y Rumanía tras el 11-S
En esos centros se usaron técnicas de tortura, según el informe del senador del Consejo de Europa Dick Marty
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Dick Marty, el senador suizo que investiga desde el Consejo de Europa las actividades ilegales de la CIA tras los atentados del 11-S, emitió ayer su segundo informe sobre el tema, en el que se da por probado que Polonia y Rumanía albergaron centros ilegales de detención de la agencia norteamericana de inteligencia entre 2003 y 2005, donde presuntos terroristas islámicos fueron sometidos a técnicas de interrogatorio «equivalentes a torturas».

Otros socios de la UE, como Alemania e Italia, habrían obstaculizado las investigaciones instruidas por organismos públicos internacionales y sistemas judiciales de diferentes socios de la Unión, situando las pruebas de tales prácticas ilegales bajo el paraguas del secreto de Estado. Ni que decir tiene que los países aludidos por Marty negaron ayer las imputaciones.

El trabajo del ponente del Consejo de Europa da un paso adelante con respecto a lo por él mismo asegurado en su informe de 2006 sobre el caso. Entonces, Marty dio por probada la existencia de una nutridísima actividad aérea de la CIA por los cielos europeos los años posteriores al 11-S, que resultaría del transporte de personas secuestradas en diferentes países del mundo, algunos de ellos incluso en la UE, camino de centros de detención ilegal en Europa o en otros países como Egipto o Siria, donde se practica habitualmente la tortura.

Detenidos especiales

Marty sugería el año pasado que Polonia y Rumanía podrían haber albergado centros de detención ilegal, adonde habrían sido conducidos «detenidos de alto interés», en la nomenclatura utilizada por la CIA. En su informe hecho público ayer, el senador suizo asegura que «hay ahora evidencia suficiente para establecer que entre 2003 y 2005 existieron en Europa instalaciones de detención secretas dirigidas por la CIA, particularmente en Polonia y Rumania ( ) en el marco de un programa especial puesto a punto por la Administración norteamericana tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, para matar, capturar y detener sospechosos de terrorismo considerados de alto interés».

De esas actividades habrían estado al corriente el anterior presidente polaco, Alexander Kwasniewski, y los dirigentes actual y anterior de Rumania, Traian Basescu e Ion Iliescu, respectivamente, así como altos miembros del aparato del Estado en ambos países. «En la mayor parte de los casos -recoge el informe-, las actuaciones se llevaron a cabo con los permisos necesarios, la protección o la asistencia activa de las agencias gubernamentales».

 
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