La Pantoja, Bisbal y otros han sido seleccionados como los personajes históricos españoles más relevantes. No creo ser el único sorprendido de semejante elección. Es una consecuencia casi lógica cuándo se sabe cuáles son los programas de más audiencia de la televisión. Supongo que parte de esos telespectadores de la prensa rosa han sido los que votaron tal despropósito. Lo más triste, sin embargo, es considerar qué pocos referentes tiene mucha gente en su vida; algunos jóvenes cuentan con pocos modelos en los que se puedan fijar, seguir o imitar. Quizá se salvan de la quema algunos deportistas que demuestran que con trabajo, esfuerzo y constancia pueden conseguir metas que muchos aplaudirán.
En todo caso debería servirnos para que nos propusiéramos objetivos y miras amplias. Para que digamos basta ya a tanta televisión basura. Para que volvamos a valorar a la gente por ellos mismos, por sus virtudes y valores, y no por sus chismorreos, dinero o posición social. Que demos un premio a los que se esfuerzan en conseguir metas que sean valiosas, que contribuyan a que el mundo sea mejor, o a los que dan su vida para ayudar a los demás. Ramón y Cajal, Cristóbal Colón, Cervantes o Gaudí... sí que son ejemplos y ejemplares.