No sólo realiza la primera selección de los escritores que podrían formar parte de sus «niños». También se encarga de entrevistar personalmente a los finalistas de la beca. Y es que Antonio Gala está involucrado al cien por cien en el proyecto que hace seis años comenzó cuando puso en marcha la Fundación Antonio Gala en Córdoba. «Cuando llegué a la entrevista no me podía creer que estaba delante de Gala», recuerda Antonio Gómez Cruz.
El autor incluso tiene un cuarto propio en el antiguo convento del Corpus Christi. Pero no sólo se limita a visitarlos y comprobar cómo van los proyectos de sus discípulos. También les corrige textos y da su opinión sobre sus obras, como a Laura Romera, con quien comparte la manía de escribir siempre a mano, y no directamente a ordenador. «Con el boceto del relato fue más duro, pero ahora no me ha puesto muchas pegas ya que la estoy terminando. Ahí veo la evolución que he tenido», detalla la escritora Laura Romera, quien ha escogido el monumento del Cristo de los Faroles de Córdoba como uno de los narradores de su próxima novela.
Sin embargo, Antonio Gala no sólo ayuda a los escritores, con los que pudiera tener más feeling. Tiene palabras para todos y colabora con quien se lo pide. De hecho, hace poco grabó la lectura de uno de sus poemas al que David Torrico le había puesto música. «Lo grabamos en el estudio de mi cuarto y fue toda una pasada; lo que aún no sé es si lo incluirá en algún disco», adelanta el cantautor madrileño.
«Es mi mejor obra, mi mayor orgullo y mi éxito más clamoroso», enfatiza Gala. De hecho, su fundación será su «heredera universal. Ningún euro mío va a ir a otro sitio que no sea éste», concluye el autor de El pedestal de las estatuas.