Domingo, 27 de mayo de 2007
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CULTURA

CRÍTICA
Otra visión de Bach
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FICHA
Intérpretes: Camerata Instrumental del Teatro Falla. José Luis López Aranda y Susan Campos, directores. Bogdan Bacanu y Vladimir Petrov, marimbas.

Obras: Eddie Mora, Marvin Camacho, Benjamín Gutiérrez y J. S. Bach.

Lugar: Viernes 25 de Mayo, 21 horas. Gran Teatro Falla. Cádiz.

Aforo: 50%. Unas 400 personas.

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La esencia de la música puede adoptar formas y colores muy dispares una vez que es percibida por el oyente. Esta sensación, que toma como vehículo las notas, los acordes, incluso los silencios, es manejada y torneada por el compositor hasta convertirla en verdadera obra de arte. Pensada sobre la partitura, pero construida con delicadeza y esmero sobre el aire, convierte a este en efímero papel tapiz sobre el que dibujar su pensamiento, incluso su fe.

Hablar de esencia, de delicadeza, de fe, es hablar de Bach. El pasado viernes, el genio de la Música volvió a nuestro escenario. Pero esta vez, siguiendo la dinámica de experimentación que vive la música de nuestro tiempo, el instrumento principal de sus Conciertos para clave fue la marimba, en este caso, dos.

Siempre es sinónimo de acierto interpretar obras tan importantes como estos conciertos. Pero el riesgo de adaptarlos a dos marimbas puede no ser del agrado de una parte del público, sobre todo el más conservador. Sin embargo, en la esencia a la que hacía referencia al comienzo, también tiene algo que decir el intérprete. Su punto de vista y su visión de la obra puede llegar a tales cotas que le permiten, como en este caso, hacer uso de un instrumento tan contemporáneo como la marimba.

Bogdan Bacanu realizó una adaptación en la que encontramos un Bach más tranquilo y sosegado, en este caso motivado por las características del instrumento. Su interpretación fue cálida y expresiva, sabiendo captar a la perfección cada uno de los colores dinámicos y, sobre todo, estableciendo una perfecta compenetración con su compañero, Vladimir Petrov. Ambos lograron una excelente interpretación, logrando la perfecta fusión de sus instrumentos para que la percepción de unidad quedara perfectamente reflejada en su discurso musical.

Lastima que la afinación de los instrumentos estuviera tan resentida, posiblemente causado por la consabida humedad de nuestra ciudad. La dirección, en este caso estuvo a cargo de José Luis López Aranda, fue clara y concisa, logrando poner en todo momento al servicio de los solistas la interpretación y sabiendo desplazar el centro de atención a la creación solística, que al fin y al cabo era lo más importante.

El otro foco de atención de la noche lo protagonizaron la directora Susan Campos y las composiciones que llegaron desde Costa Rica, en especial la obra Las Cortes de Cádiz, compuesta por Marvin Camacho para la ocasión.

Obra de corte tonal, Camacho ofrece una visión muy personal del contrapunto barroco de Bach, a través de dos movimientos de carácter fugado que tienen un tema reincidente como principal nexo. Su direccionalidad melódica con un perfil muy marcado, una elaborada estructuración y un carácter percusivo casi pianístico la convierten en una obra muy interesante y de excelente factura. La dirección ofrecida por Susan Campos fue seria y discreta.

Su gesto se adaptó perfectamente a las reducidas dimensiones orquestales. La Camerata Instrumental del Gran Teatro Falla mostró un buen trabajo tímbrico y una perfecta lectura dinámica, pasando algún apuro con la enorme complejidad rítmica que ofrecía la partitura pero encontrando en ocasiones la raiz, profundamente dramática, de la música de Camacho. La noche se completó con el bellísimo Concierto para Cuerdas, de Eddie Mora, donde había continuas referencias a la música de Manuel Castillo y en el que de nuevo, los patrones rítmicos, casi de carácter percusivos, aparecían constantemente.

De nuevo, Susan Campos mostró su cara más decidida, con tempos muy arriesgados que prácticamente no permitían la respiración a la orquesta.

Cerró la noche Benjamín Gutierrez, con una Pavana donde la orquesta mostró quizás su mejor cara, amable y expresiva, con gran equilibrio, y su Introducción y Allegro, donde los guiños a Falla eran constantes. Una noche que resultó muy interesante en todos los aspectos.

 
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