Sábado, 19 de mayo de 2007
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Escaparate de empeños
Arranca en el Baluarte de la Candelaria la II edición de 'Mivestidoazul', la muestra de jóvenes diseñadores que exhiben en Cádiz las últimas tendencias en el mundo de la moda
Escaparate de empeños
II edición de 'Mivestidoazul', la muestra de jóvenes diseñadores./Nuria Reina
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Ser diferentes. Lo tienen claro. Para triunfar en el mundo la moda, hay que, además de ser bueno, ser original y creativo. Una cuestión cada vez más difícil si se tiene en cuenta la diversidad de modelos, tejidos y formas que rebosan en los escaparates, además de la competencia con la que los nuevos creadores tienen que lidiar en cada showroom o pasarela. Pero, aún así, la vocación les puede y la persistencia parece tener combustible suficiente para, una y otra vez, intentarlo. Otra de las claves. La intención ya es un logro con el que se puede llegar muy lejos.

Mivestidoazul, la muestra de jóvenes diseñadores que ayer abrió sus puertas en el Baluarte de la Candelaria de Cádiz y que se puede visitar hasta el próximo domingo, es una clara lección de voluntad. De ilusión por crear y gustarse a uno mismo y a los demás, y de no rendirse ante los alargados tentáculos de la industria del patrón repetido.

«En toda Andalucía no hay nada parecido a esto», explica con energía el diseñador internacional, afincado en Jerez, Roberto Diz. «He recorrido ferias en Barcelona, Berlín, París y otros templos de la moda y nunca he visto algo tan auténtico como lo que se exhibe aquí, en un paraje como este que se abre como una ventana al mar». «Hay que potenciarlo», suscribe a su lado, la diseñadora y mitad de la firma Solitas, Ana Sánchez, una de las organizadoras de la muestra, que apuesta porque Mivestidoazul se convierta en una cita ineludible en el calendario del diseño nacional. «La moda no es sólo Cibeles. La moda real está compuesta por toda esta gente nueva».

Y para captar esa diferencia de la que hablan, sólo basta darse una vuelta por cada uno de los stands que se han preparado para esta segunda edición. «La primera fue todo un éxito, pero esta ha superado sin duda la del año pasado. Esto va para arriba». Tanto que ayer, nada más inaugurar la II edición, la gente no dejaba de curiosear por cada rincón del Baluarte.

Carritos tuneados

Arsenio Rodríguez, Arsénico para las etiquetas, demuestra todo su desparpajo y naturalidad nada más entrar en su «rinconcito». Natural de Benalup pero afincado en Cádiz, este diseñador rompedor no tiene ningún miedo a la sorpresa. En cada edición sus propuestas son las que más comentarios despiertan. «Este año traigo carritos tuneados», afirma con descaro. Como si de un barrio chic del Cádiz más típico se tratara, este polifacético gaditano, ha centrado su originalidad en vestir de colores, estampados, o tachuelas roqueras los carritos de los mandaos.

«Toda mi vida he estado creando. A mí lo que me gusta es hacer tiradas personalizadas. Si hago una sola cosa, me aburro». Y lanza una advertencia: «En esto del arte no hay enchufes que valgan. Aquí hay que valer para llegar».

Inmaculada Sancho y Marina Torres han unido fuerzas y empeño y con esas armas llegan a Mivestidoazul desde Morón (Sevilla). «Trabajamos juntas por cuestión de tiempo y dinero. Esto te tiene que gustar bastante para no desesperarte». Con «mucha ilusión» presentan su colección Recorta y póntelo, inspirada en las muñecas recortables de su infancia. Además de, Altos vuelos, dedicada a la aviación, y en la que han querido resaltar la volatilidad de los tejidos.

Ellas comparten espacio con la cordobesa y premio de la última edición de Andalucía de Moda, Pilar Escribano. Aunque iba para abogada, su pasión por la costura venció a los dictámenes de la enseñanza universitaria. «Me costó decidirme pero ahora voy a por todas», explica. «Cuesta trabajo empezar en esto. No existe una carrera como se entienden otras de las que sales y te pones a buscar un trabajo. Esto es más complicado. Tienes que ir haciendo cursos, formándote y acudiendo a certámenes para encontrar tu oportunidad».

Pilar, que presenta su colección Preludio - «prendas para todo tipo de tallaje»- denuncia: «Es imposible luchar contra un Zara o alguna otra gran tienda. Mientras que yo hago pedidos textiles para una o cien blusas, ellos lo hacen para mil, y el precio de sus tejidos les salen más baratos o incluso se los regalan». Por eso, cuentan en el stand, la clave está en hacer «algo diferente».

De interiorista a vestir las revistas de moda. La gaditana Mila Gracia llega al muestrario bajo la marca Sisimú. Una firma asentada en el barrio madrileño de Chueca donde acuden numerosos estilistas para elegir colecciones con las que adornar a las modelos del couché.

Costosa producción

«Lo más difícil es el tema de la producción. No existen talleres donde acudir con pedidos pequeños. La gente se va fuera donde puede buscar precios más baratos». «En España es todo más descontrolado. En un sitio te cortan, en otro te cosen, y así es complicado», explica la joven diseñadora mientras mima las perchas de su colección.

«El éxito es que el patrón le caiga bien a la persona. Que la mujer se vea guapa», reza el modisto Antonio Ardón, asesor técnico del Taller de Empleo Reciclaje textil, que también tiene un hueco en la muestra. «Lo de las franquicias es lamentable. Buscan mano de obra barata en otros países. De otra forma no se entiende que vendan a 20 euros lo que aquí sólo coserlo te cuesta 50».

Tras un recorrido de charla y cambio de impresiones con sus personajes, la clave sigue siendo la misma: la calidad y la diferencia. Esas son los dos bastones de estos jóvenes que hasta el domingo vestirán de ilusión y propósito cada metro cuadrado del Baluarte de la Candelaria.

malmagro@lavozdigital.es

 
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