Martes, 8 de mayo de 2007
Registro Hemeroteca

en

CULTURA

ANÁLISIS
Orozco embruja el falla
Orozco embruja el falla
Orozco logró levantar al público del Falla. / N. REINA
Imprimir noticiaImprimirEnviar noticiaEnviar

Publicidad

Cuando Antonio Orozco decidió subirse al tren de la música, los compañeros de su primer grupo, Shivari, le pusieron el apodo de El Caracol. Decían que el catalán cada vez que tocaba su guitarra «sacaba la lengua, se quedaba embobado y se le caía la baba». Han pasado bastantes años desde entonces, y a pesar de que Antonio Orozco ya es una marca registrada y reconocida, continúa con el entusiasmo y la fogosidad del novato. Una pasión por el escenario que demostró, tanto en su concierto del sábado como en el del domingo, en el Teatro Falla donde dio todo un recital de pasión que, en todo momento, fue correspondido con vítores y aplausos por un público completamente seducido por su voz.

Pero antes de que la fiesta hiciera retumbar (literalmente) el coliseo, el cantante Pedro Javier Hermosilla se encargó de calentar los motores al respetable con temas de su último disco y con una versión muy especial del clásico Don't dream it's over de Crowed House.

Incombustible

Y cuando ya todo estaba a favor, llegó él. Con una fuerza que no le desinfló durante las más de dos horas que duraron ambos conciertos, Antonio Orozco apareció en escena acompañado de su banda con la que lleva nueve años de experiencias. Y eso se notó. El cantante y los suyos despertaron pronto las palmas que sonaron de principio a fin en patio, palcos y gallinero. «¿Qué pasa!», desafiaba una y otra vez el catalán a las gargantas del Falla.

Perfecto es incompleto, Todo lo que no te dijo nadie, o Dime por qué, fueron algunos de los temas con los que el artista y su grupo se ganaron los primeros halagos del otro lado. «¿Qué arte tienes Antonio!», se escuchaba ya en los primeros sones de Cadizfornia, el último disco con el que Orozco cerraba gira en el Falla. Un trabajo que, precisamente, empezó a fraguarse en Tarifa y de ahí tomó nombre.

Lejos de acomodarse, el cantante que tildó de «sueño» el hecho de subirse a las tablas del templo del Carnaval, no dejó de sorprender a la sala. Incluso, y a falta de su compañero en Soldado 229, el pirata Iván Ferreiro, Orozco asombró a sus incondicionales cuando se sentó a escribir una carta al mismo tiempo que interpretaba el tema.

A pesar de que el sonido, más propio de espacios exteriores llegó a fallar en algún instante, el cantante de L'Hospitalet superó de sobra el trance con su voz. Tanto, que llegó a cantar completamente a capella, sin micrófono que amplificara su singular voz ronca. «¿Flamenco!», se le decía desde un palco. De nuevo con su banda, fue levantando al Falla, inquieto en las butacas, sobre todo con sus temas más señeros como Rarezas, En mi soledad, Lo que tu quieras soy, o El viaje, entre otras. El hechizo gaditano de Orozco provocó que sus encantados no le dejaran ir sin más. De nuevo salió a escena, y el domingo, último día de la gira española de Cadizfornia, Orozco se quedó solo con su guitarra para entonar Devuelveme la vida, con la que otra vez se metió al público en el bolsillo.

Aún así, el catalán tenía reservado el mayor regalo para el final: «con vosotros el mejor cantaor del mundo: Arcángel». Juntos, y con un público sobrecogido interpretaron Estoy hecho de pedacitos de tí. Cinco minutos de ovación y Orozco volvía a ser caracol.

 
Vocento

Contactar | Mapa web | Aviso legal | Política de privacidad

Canales RSS