Recientemente se ha reunido en Sevilla el Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (GEICAM). Las conclusiones a las que han llegado hablan de una mayor incidencia de dicho tumor en los próximos años, pero de una mayor supervivencia de las mujeres afectadas.
Alrededor de dos millones de españolas pueden padecer cáncer de mama a lo largo de su vida, en la mitad de ellas se originará antes de la menopausia, pero lo que verdaderamente alarma es que cada vez aparecen en mujeres mas jóvenes. Anualmente se diagnostican en nuestro país alrededor de 16.000 tumores malignos de mama, sin embargo, su mortalidad viene descendiendo una media del 1,4% anual, gracias a que los tumores se detectan cada vez más precozmente y a que las nuevas terapias son cada vez más eficaces y prolongan la vida.
El reciente estudio publicado sobre la Tendencia de la mortalidad por cáncer en Andalucía entre 1975-2003 demuestra este descenso de mortalidad por cáncer en la población femenina, si bien, para algunos este descenso no es el resultado de los Programas de Diagnóstico Precoz puestos en marcha al inicio de la década de los noventa, no obstante, no todo se debe atribuir a las nuevas terapias, ya que en oncología el diagnóstico precoz es sinónimo de mayor probabilidad de supervivencia.
El reciente informe del Programa de Cáncer de Mama del National Health Service del Reino Unido, publicado en 2006, concluye que como beneficio del mismo, además de la reducción de mortalidad, se ha conseguido una menor tasa de mastectomías entre las mujeres en las que se detecta el cáncer a través del cribado en comparación con las diagnosticadas a partir de los síntomas. Una de cada ocho mujeres con cáncer de mama diagnosticado a través de estos programas nunca se le habría diagnosticado si no se le hubiese realizado una mamografía de cribado.
En unos momentos en que todo lo concerniente a los Servicios Sanitarios se mira bajo la lupa de la «rentabilidad económica», se confirma que estos programas de diagnóstico precoz, además de salvar vidas, también tienen una buena relación coste-efectividad. Los resultados disponibles aconsejan continuar con estos programas, se plantea incluso el ampliar el grupo de edad al que va dirigido, proponiendo realizarlos a partir de los 40 años y ampliar por encima de los 70 años.
Los progresos en el conocimiento de las bases genéticas del cáncer de mama ha aumentado el interés por la prevención en estos grupos de riesgo elevado. En su origen sólo el 5-10% de los cánceres de mama tienen una base genética. La mayoría de los tumores malignos de mama son espontáneos.
Por suerte para las mujeres, el miedo a enfrentarse a una enfermedad maligna o a la mutilación que supone una mastectomía ha sido superado gracias a la información y al conocimiento que sobre la enfermedad se difunde en la población femenina. Hace unos doce años, en un estudio realizado por el Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Puerta del Mar en colaboración con la Diputación de Cádiz, en el que se medía el «retraso diagnóstico» de determinados tipos de tumores (mama, laringe y vejiga), se concluyo que el retraso diagnóstico del cáncer de mama se debía, principalmente, a una responsabilidad de la paciente, que, a pesar de detectarse un nódulo mamario, retrasaba su visita al médico, y ello lo hacía por miedo.
Las mujeres con riesgo elevado de cáncer de mama plantean nuevos retos sanitarios, opciones de prevención y nuevas medidas terapéuticas. Las recomendaciones de prevención primaria, que son las dirigidas a evitar que el cáncer de mama aparezca, son las que se deben potenciar. Evitar los tratamiento hormonales (según la Agencia Internacional del Cáncer, IARC, los anticonceptivos y el tratamiento hormonal con estrógenos-progestágenos son cancerígenos humanos), reducir el consumo de alcohol, eliminar el consumo de tabaco, combatir la obesidad, realizar ejercicio físico, y potenciar la lactancia materna son medidas que pueden beneficiar tanto a las mujeres con riesgo elevado como a las mujeres de la población general.
Posiblemente no exista otra enfermedad neoplástica tan presente en nuestras vidas. Todos y todas tenemos alguna amiga, conocida, familiar, compañera de trabajo a la que se le ha diagnosticado. La lista de mujeres famosas en el mundo del arte, la música y la política es interminable. Desde Lola Flores, Ana Palacio, Kylie Minogue y la coreógrafa Cristina Hoyos, autora del libro Ánimo y p´adelante. La última ha sido la candidata del Partido Popular en el País Vasco, María San Gil, que ha demostrado una entereza digna de elogiar.
Según D. Eduardo López de Osa, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad CEU San Pablo, dos palabras tienen que definir al cáncer de mama «Batalla y Victoria».