No ha sido una carrera meteórica la de El Arqueño.Desde su presentación en público, han tenido que pasar diez años para poder llegar a ser matador de toros. Y hasta la cita de su doctorado, ha estado plagada de vicisitudes. Cabe decir al joven toricantano, que saber que el sacrificio tiene su recompensa también ayuda.
El toro de la alternativa -un cinqueño de Hermanos Puerta, de nombre Perdido, de pelo negro, con el número 41, y que El Arqueño le brindó a su padre, Manuel Barea- tuvo peligro sordo por el pitón derecho. Manuel resolvió con destreza y cuajó faena por el pitón potable del toro, el izquierdo, por donde entendió muy bien al animal, con el que se cruzó en todo momento. Destacar una buena tanda de naturales rematados con un muletazo por bajo. Mató de estocada. Recibió los máximos trofeos. El sexto llegó muy parado al último tercio. Se excedió el varilarguero y el toro se desangró. El Arqueño estuvo con pundonor y consiguió sacarle al astado la faena que tenía, dejándole siempre la muleta puesta y provocándole la embestida. Mató de una gran estocada y sumó dos orejas y rabo.
Abellán indultó al quinto toro de Hermanos Puerta, de nombre Romero, un cuatreño de pelo castaño y con el mismo número que el cinqueño de la alternativa de Manuel Barea, el 41. El animal rompió en el último tercio y fue ejemplar para el torero, pero no un candidato para indulto, a pesar de que el torero y el público se empecinaran en ello. El presidente, saltándose los preceptos del Reglamento Taurino de Andalucía, que prohíbe el indulto en las plazas no permanentes, doblegó ante la insistencia. Quizá no se acordó que ya en Villamartín han inhabilitado a un presidente por proceder de similar forma.
El de Madrid estuvo sintiéndose, realizando un toreo en redondo, de trazo largo, mostrando el pecho y consiguiendo muletazos templados. Obtuvo las dos orejas y el rabo simbólicas. Muy por encima estuvo del tercero, un ejemplar de Diego Puerta que pegaba tornillazos por el izquierdo y que quería coger. Propinó una buena estocada. Obtuvo las dos orejas y el rabo.
Vicente Barrera efectuó un buen quite por verónicas, rematado con la media, en el primero de su lote. Compuso buenas series por el izquierdo, quedándose en el sitio, y dejando siempre el engaño puesto a un toro de viaje corto, sobre todo por el derecho. Mató de una gran estocada y consiguió las dos orejas y el rabo. Con el cuarto estuvo sensacional, un astado ya muy rajado de salida al que tenía que ganarle pasos continuamente. Su toreo en redondo, por la espalda, y los cambios de mano, no tuvieron desperdicio, dejando estampado su sello personal. Mató de pinchazo y estocada. Recibió dos orejas.