Enchufaban cintas magnéticas de 1/4 pulgadas a la mesa de sonido. Apenas unos minutos antes de que empezara el concierto. Un pase arrebatado, sensorial, fraguado en la mezcla y en la diversidad. Casi dos décadas más tarde, alguien decidía rescatar aquellos rudimentarios masters para rehabilitar un mito. Ocurría el año pasado, después de que un macroconcierto pusiera su entidad sobre la mesa. Ocurrió en septiembre, cuando el mítico grupo Imán Califato Independiente volvía al escenario del Alcázar de Jerez después de veinte años sin tocar juntos, desde que se disolvieran a principios de los ochenta.
Esta noche el prodigio volverá a suceder en la Sierra de Cádiz y por partida triple. En el marco del festival de rock andaluz Lago de Bornos 2007, el patio del convento Corpus Christi de la localidad recibirá la actuación de tres formaciones veteranas de ese fenómeno musical del rock del sur de España: Imán Califato Independiente, Cai y Guadalquivir.
Ha pasado mucho tiempo y han cambiado muchas cosas. Salvo en el caso de Imán -en el que la formación integrada por Manuel Imán (guitarra) Kiko Guerrero (batería), Marcos Mantero (teclas) y Manuel Rodríguez (guitarra), sólo ha visto alterada su composición por la sustitución de Iñaki Egaña (bajo y voz) por Urbano Morales-, el resto de agrupaciones han renovado su elenco y poco, salvo la combinación de notas que ensalzaron aquellos años de espíritu de cambio, resta igual que hace dos décadas. Las caras han cambiado, España ha cambiado pero la fusión que un día les llevó a llenar los auditorios de la Andalucía que se estrenaba autonómica, sigue siendo la misma.
Se han empeñado en resucitar un espíritu que para muchos continúa vivo en viejas cintas y vinilos. Ese que fundía la guitarra eléctrica con la flamenca, los sintetizadores con los clásicos instrumentos árabes.
Sabor mestizo en el sonido y en los nombres que, con una clara veta arabesca, rendían homenaje a un mundo que se veía misterioso, aromático, sensual y rebelde. «El rock andaluz fue un modelo musical que responde a una época concreta social y cultural. En mitad de la Transición española, estos grupos bebieron del rock progresivo o sinfónico anglosajón para incluirles el modelo autóctono, tomado del flamenco y de los ritmos árabes», apunta el critico musical y colaborador de LA VOZ Salvador Catalán que destaca la naturaleza básicamente instrumental de un género que salvo determinadas excepciones como Triana obviaron la letra en favor de grandes pistas sin voz.
«El rock andaluz recogió el testigo de grupos progresivos anglosajones como Yes o Genesis, así como las influencias de bandas que empezaban a hacer jazz rock o fussion como Retour to Forever, Mahavishnu u Orquestra», apunta Catalán que llama la atención sobre «la gran permeabilidad hacia formas de expresión diferentes que se dio entre los músicos de la época después de años de represión».
Poco amigo de los regresos, Catalán reivindica que este tipo de recuperaciones tienen que «luchar contra el anacronismo» y asegura que la cita de esta noche tendrá mucho de nostalgia y de realidad económica, la de volver a llenar escenarios con una fórmula que, creativamente, «es exactamente igual que hace treinta años».
Desde los grupos reivindican la vigencia de un género que «nunca ha estado muerto» y que continua levantando pasiones no sólo entre los fans de entonces sino también entre las nuevas generaciones. Para Diego Fopiani (batería y voz), componente del nuevo Cai junto a Paco Delgado (guitarra eléctrica y acústica), Ignacio Olivera (guitarra y voz), Carmelo Muriel (saxo soprano y voz) y Ale Benítez (bajo); la desaparición de estos grupos tuvo que ver con la falta de apoyos de la industria. «En aquella época todo dependía de las multinacionales, si ellos no apoyaban los grupos se venían abajo, no se les daba la oportunidad de ser exportado», recuerda Fopiani que se reconoce sorprendido con la gran acogida del público.
Entre los proyectos de Cai, está la reedición de su primer disco, Mas alla de nuestras mentes diminutas (1978), cuyos temas son los únicos que pertenecen a este grupo que fue plataforma de lanzamiento de Chano Domínguez, uno de los mejores pianistas y compositores de jazz en España.
Con un concierto programado para el 4 de mayo Diputación y varios bolos pendientes, Fopiani aclara que no se trata de una incorporación a la industria musical actual. «Nuestro regreso es algo más íntimo, que tiene que ver con homenajear a la gente que siempre nos ha sido fiel», aseguran.
Para Guadalquivir, a apenas un año del que será el treinta aniversario del grupo, el regreso es una forma de reivindicar que ninguno de sus componentes ha dejado de hacer música. Luis Cobos Mangli (guitarra), Andrés Olaegui (Guitarra), Pedro Ontiveros (saxo y flauta), Iván Díaz (batería), Javier Pérez (bajo) y Nantha Kumar (percusión hindú) están a punto de entrar en el estudio para preparar la caja discográfica con la que se conmemorarán las tres décadas de existencia. «Queremos reeditar temas, sacar algunos inéditos, incorporar nuevos soportes y también los nuevos trabajos que estamos haciendo ahora. Porque Guadalquivir y sus miembros nunca se han parado, estos conciertos, así como la gira que haremos para 2008, no son un revival, son una forma de reencontrarnos con nuestro público que podrá disfrutar de cosas que ya conoce y también de cosas nuevas», apunta Mangli.
Herederos de los cambios, de aquel primer Smash que muchos recuerdan como un mito, supervivientes en el recuerdo colectivo de varias generaciones, tres nombres propios del rock andaluz revivirán esta noche el encanto que les hizo grandes. La cita es en la Sierra pero, se prevé, viajará por la provincia. La aventura está servida, ¿hasta dónde llegará?
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