Lunes, 23 de abril de 2007
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La red y los niños: una espada de doble filo
Cada vez más menores se conectan a internet. Frente a los aspectos positivos, es necesario que padres e hijos sean conscientes de los riesgos
La red y los niños: una espada  de doble filo
JUNTAS. La conexión a la red debe ser una actividad compartida por padres e hijos.
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José Antonio, padre de una niña de diez años, encuentra al utilizar Google que algunos de los términos buscados son sexo y hacer el amor. Sabe perfectamente que esas búsquedas las ha realizado su hija, pero no sabe cuál sería la mejor manera de actuar al respecto. El problema de Pedro es distinto. Le tiene dicho a su hijo, de 12 años, que no descargue programas o parches fiándose de cualquier web de internet, pero el chico lo ha hecho en busca de juegos de ordenador y ahora la máquina está llena de virus. Son solo dos de las consultas realizadas en el foro de la asociación Protégeles -www.ciberfamilias.com- y que pueden servir para hacerse una idea de los problemas que puede suponer un uso indiscriminado de internet por parte de niños y adolescentes.

Poco a poco, internet se ha ido convirtiendo en una herramienta omnipresente y cada vez son más los menores que acceden a internet. La preocupación de los padres está justificada, pero pese a todos los miedos, la solución no pasa por prohibirles entrar en internet, según señalan los expertos, ya que se trata de una herramienta con muchas posibilidades saludables y pedagógicas para los menores, sino en controlar el acceso -mediante filtros que prohíben entrar en determinadas páginas- y, sobre todo, en el diálogo entre padres e hijos, para que compartan los riesgos que ofrece la red y sean capaces de enfrentarse a ellos por sí mismos.

«El mayor problema es que la inmensa mayoría de los padres no tiene conocimientos suficientes acerca de internet», explica Guillermo Cánovas, presidente de la Asociación Protégeles, que realiza tareas de divulgación sobre internet y navegación segura para padres, educadores y los propios interesados, los niños. Una idea que corrobora Santiago Ramentol, presidente de la Agencia de Calidad en internet, IQUA, que señala que los padres aún están «en la época de la perplejidad». «Muchos no son conscientes de los contenidos a los que pueden enfrentarse los niños a través de internet», recalca este experto, que señala que los padres deben preparar a sus hijos para lo que puedan encontrar de la misma manera que lo harían en cualquier otro ámbito de la vida.

Necesidad de saber

Según Cánovas, el primer paso es que los padres se familiaricen con internet y no tengan miedo en pedir ayuda a los propios niños o a hablar con ellos de las actividades que realizan en internet, para poder aconsejarles mejor sobre la clase de problemas que pueden encontrar. «Permitir a un niño pequeño conectarse a internet solo es como dejarle abierta la puerta de la calle, no hay protección a lo que pueda encontrar», explica el presidente de la Asociación de Usuarios de Internet, Miguel Pérez Zubía. «Nosotros recomendamos que se comparta siempre la actividad», señala este experto. A su asociación se acercan cada vez más formadores preocupados por estos temas, aunque no tantos padres como se pudiera pensar. «Los padres están a veces más preocupados por el tiempo que el niño pasa conectado o por las compras que pueda hacer por internet que por los contenidos», señala el presidente de AUI.

Uno de los principales errores está en permitir que el ordenador esté en el cuarto de los hijos, según señalan los expertos, que recomiendan que la máquina se encuentre en un lugar común de la casa, para que los padres puedan en cualquier momento ver qué están haciendo sus hijos.

«Es la primera vez en la historia que los hijos se desenvuelven con más comodidad que los padres en un ámbito», explica Ana Luisa Rotta, directora de proyectos europeos de la firma Optenet, que desarrolla filtros de contenidos en Internet y que colabora con el Ministerio de Ciencia y con Unicef en la web de la UE Capitannet -www.capitannet.org-, que ofrece directrices para una conexión segura.

Esta experta considera que hacen falta campañas para animar a los padres a conocer este mundo. «Menos del 50% de los hogares en los que se conectan niños utiliza filtros», señala Rotta. El hecho de que el ordenador no se encuentre en el cuarto del menor, también ayuda a controlar el momento de la conexión y la duración de la misma. No es un elemento de poca importancia, ya que cerca del 50% de los adolescentes de 17 años reconocen sentir la necesidad de conectarse varias veces al día, es decir, son adictos, según los datos de Protégeles. Aunque evidentemente tampoco sea recomendable someterlos a una vigilancia estricta o excesiva. De hecho, según Ramentol, la tendencia será a que cada vez más adolescentes cuenten con un ordenador propio que estará situado en su cuarto. «La educación y la concienciación del menor son fundamentales», recalca este experto, que aboga por que en la propia escuela se den herramientas que ayuden a los niños a conocer los riesgos.

No hay que olvidar que en muchos casos los elementos poco apropiados pueden aparecer sin que el niño los estuviera buscando expresamente y que en esos casos, deben estar preparados para rechazar lo que no les gusta. Por ejemplo, entrar en un chat infantil no tiene nada de malo, a menos que el interlocutor se esté haciendo pasar por un niño y acabe ganándose la confianza del menor, que debe saber decir no a ciertas peticiones. Es importante que los niños asuman que la gente no es lo que parece en internet, y que siempre deben desconfiar de las personas que conozcan en este ámbito, por muy amables que puedan parecer.

Todas las normas de precaución en un chat se reducen a dos: no dar datos personales de ningún tipo ni proporcionar fotografías. En definitiva, cualquier cosa que pueda ayudar a alguien a localizar al menor. Los datos de Protégeles señalan que un 44% de los menores se ha sentido alguna vez acosado sexualmente en internet, un porcentaje que sube hasta el 70% para los chicos de 17 años. En 2002, última encuesta publicada, dos de cada tres chicos de 16 años reconocía haber acudido a una cita con un desconocido, que resultó ser un adulto en un porcentaje significativo. Para estos casos, los expertos recomiendan quedar siempre en un lugar público y concurrido y acudir acompañado por los padres o algún adulto.

Pero además es importante, sobre todo para los niños más pequeños, instalar un filtro de contenidos, para evitar desde páginas con pornografía hasta apología del racismo o la violencia. O incluso webs de descargas de dudosa seguridad. Cerca de la mitad de los adolescentes más mayores ha accedido a pornografía o contenidos violentos y uno de cada cinco a páginas xenófobas. Un buen filtro debe poder configurarse de manera personalizada para cada usuario, según Rotta, que explica que los contenidos están divididos en apartados elegibles. Las restricciones no pueden ser las mismas para un niño de 10 años que para otro de 16, en el que se puede confiar más. Rotta recomienda restringir el acceso a los chats a los niños más pequeños en las horas en que puedan conectarse solos.

Criterio propio

Desde la AUI se establecen dos criterios distintos, según la edad. «Para los niños pequeños el mayor problema puede ser toparse con un contenido poco apropiado por equivocación y para eso son buenos los filtros de contenido», señala Zubía, que sin embargo recomienda que los adolescentes sean capaces de formarse un criterio propio.

Las páginas sobre sexo son las que más problemas pueden suponer para los filtros, por la dificultad para distinguir entre una página de educación sexual, que puede ser recomendable para adolescentes, y otra pornográfica. Un buen filtro debe saber distinguir, según señala Rotta y basarse no solo en listas de webs prohibidas, sino también en un análisis del contexto. Desde IQUA apuestan además por las etiquetas en las páginas, un elemento asumido por las propias webs y que contribuye a que los filtros las identifiquen fácilmente.

Pero las posibilidades no acaban ahí: también se puede configurar el momento en que se puede acceder a Internet y durante cuánto tiempo. O configurar un acceso por horas a determinados servicios más peligrosos, como los chats. «Nosotros recomendamos los filtros que ofrece el propio operador de la línea», señala Zubía, que explica que no requieren instalación ni no dependen de un solo ordenador, sino que afectan a todas las conexiones. «Todos los filtros funcionan bien», considera Zubía, pero recuerda que nada puede sustituir a una buena educación.

 
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