No es fácil contar con el tiempo de Jerónimo Páez, que tan pronto está en los palmerales de Marraquesh o en Damasco como en su Granada natal o cualquier otro punto de España. Juan Carlos Campo, vocal del CGPJ, logró traerlo. No sólo es un experto en el mundo árabe, también es un incansable promotor de proyectos de Estado. El último, que me avanzó cuando vimos juntos la exposición sobre Ibn Jaldún, con Eduardo Peralta, director de Ideal, nos incluye: se trata de cohesionar a la comunidad iberoamericana con un Museo de la Historia Común y una plataforma de análisis político y económico, con participación de grandes empresas de España y América y la puesta en marcha de un proyecto oceanográfico, como un gran parque tecnológico del mar, a desarrollar en el litoral andaluz, incluída la Bahía de Cádiz Sueña con recuperar las glorias de la escuela portuguesa de Sagres para liderar la investigación en todo lo relacionado con el mar: cultivos marinos, algas, sales, fondos, biodiversidad, cambio climático, energías renovables, nuevas tecnologías... El proyecto ha sido planteado a la Junta de Andalucía, y «va en marcha. Yo sé que el presidente Chaves tiene un enorme interés. Pese a la crisis, hay que plantearse el futuro de la Bahía, porque hay zonas con menos potencialidades que están funcionando y aquí parece como si nos hubiéramos quedado atrás en la globalización».