La temperatura de las inmediaciones de los juzgados de San José sube en exceso cada vez que pasa a disposición judicial el protagonista de una noticia, y no es la primera vez que se producen fuertes encontronazos entre familiares, detenidos y periodistas, que son amenazados por hacer su trabajo. Estas surrealistas escenas ponen en evidencia la necesidad de un mayor control en la seguridad de este recinto judicial para evitar que algún día ocurra una desgracia. Al menos sería recomendable que se reforzara la presencia policial cuando se prevé que las palabras pueden ir a mayores. Los periodistas que ayer fueron víctimas de agresiones, amenazas e insultos, sólo alcanzaron a ver a un par de agente de la Guardia Civil, que se encargan del control de acceso al edificio y a los policías nacionales que tenían encomendado el traslado de los dos arrestados. Demasiados frentes abiertos para tanta tensión por atenuar.