Gala Évora es Lola Flores en el primer acercamiento fílmico a la vida de La Faraona, Lola. La joven cantante, que debuta aquí en la interpretación, sabía que la Flores era la más grande como artista; ahora, ha descubierto que también lo era como persona: «Encarnarla -dice- fue una lección de vida".
Procedente de una de las familias con más raigambre flamenca, Los Sanlúcar, Gala Évora vivió el arte de la canción y el baile desde niña, pero la popularidad le llegó con el éxito de Papá Levante y su canción Me pongo colorada. En su casa era habitual la presencia de genios como Camarón o la propia Lola: «Yo era muy pequeña, y no guardo recuerdos, pero me contaban que era especial hasta cortando un queso. Todo lo hacía con arte», cuenta Gala Évora, quien no tuvo que entrar en el exhaustivo cásting donde Miguel Hermoso buscó, entre más de 600 jóvenes, a la que sería su Lola.
Le propusieron directamente una prueba: «Y ahí empezó todo. Fue el destino, una sorpresa que salió de la nada, porque yo nunca había actuado ni había estudiado para actriz», apunta la joven, quien confiesa que, el hecho de haber mamado el flamenco desde niña fue esencial en la preparación del personaje. Además de «seguir las órdenes de Miguel Hermoso y las pautas del guión».
A lo que se suma un proceso «muy interesante y muy tranquilo» de exhaustiva documentación: «Me he visto más de 15 películas suyas-cuenta-. Leí todo tipo de recortes de prensa. Y me fijé, sobre todo, en dos biografías, la de Tico Medina, Lola en carne viva, y su autobiografía televisiva, El coraje de vivir. «He leído y estudiando tanto... Y nunca me parecía suficiente. Hice Lola desde la admiración y el cariño, buscando dejar el listón muy alto».
Lola, que se estrena el próximo 16 de marzo arranca en la niñez de la Faraona para avanzar por sus primeros pasos, su llegada a Madrid, la irrupción del éxito y el repaso a algunos de sus amores. / EFE