¿Quién no conoce El Millonario? ¿Quién no ha escuchado alguna vez hablar de su pollo de goma?. ¿Quién no ha encontrado allí lo que iba buscando?. En Cádiz, es difícil encontrar a alguien. No hay turista que pase por la calle Barrié que no se haga una fotografía en este pequeño establecimiento, ni gaditano al que no se le ocurra pasar por allí antes de un sábado de Carnaval.
Su propietario, Ramón Gómez Gallardo, vecino del barrio de La Viña, ha conseguido hacer de su negocio un escaparate del arte de Cádiz. Un museo del disfraz, el mayor ejemplo de la improvisación y una forma de entender el Carnaval. Y aunque él no sea reconocido con el Antifaz de Oro por su trayectoria de más de 25 años unido a la fiesta, también es y ha sido parte de la historia de la fiesta.
El negocio lo inició hace ahora 25 años su propio padre, a quien todos conocían como El Millonario por sus constantes alardes de dinero, a pesar de que era un obrero como otro cualquiera de la época. Después de este cuarto de siglo, la tienda ha sabido adaptarse a los tiempos y competir contra los centros comerciales y las tiendas de todo a cien, que con sus bajos precios han obligado a Ramón Gómez a sacar artículos hasta de debajo de las piedras.
En las muchas estanterías que cuelgan en su local pueden encontrarse desde los antiguos cowboys o juegos de lotería hasta belenes o souvenirs, «porque en cada época del año y en cada fiesta que viva la ciudad hay que aportar algo más. Cuando llega la Navidad, traigo adornos y belenes, cuando es verano artículos de recuerdo y, en Carnaval, muchos disfraces», comenta el propietario.
Un claro ejemplo de su variedad se puede contemplar en el mismo escaparate donde las figuras de los Reyes Magos de Oriente se entremezclan con abanicos y complementos para el disfraz.
Como ya decía el Lobe en su pasodoble, El Millonario es el dueño, el dependiente, el que limpia, el que aconseja, el que gana y el que pierde. Ramón se ha convertido en el asesor de imagen de todos los que acuden a su tienda en busca de un tipo con el que sorprender en Carnaval.
«Los disfraces que más se llevan este año son los de piratas, los de brujas, los de payasos y los de vaqueros», comenta el dueño después de las primeras compras de la temporada carnavalesca, que comenzarán a incrementarse a medida de que se acerque la semana oficial del Carnaval.
«Aquí viene gente desde todos los sitios. De la provincia siempre se acercan a buscar los disfraces, aunque los turistas también suelen picar y llevarse algún recuerdo», comenta Ra-món Gómez, que no se corta un pelo a la hora de explicar a sus clientes cómo colocarse un postizo, un sombrero, una peluca o cómo introducir un toque gracioso en su disfraz. Por eso, él se viste y se desviste, se prueba y es el único maniquí con el que cuenta la tienda.
El Millonario ofrece tanto productos innovadores a la última moda, como el cuchillo mágico que luce en su escaparate y que incluso echa sangre, como artículos elaborados artesanalmente. «Los plumeros los hago aquí porque son muy fáciles y la técnica la aprendí cuando era pe-queño, cuando toda la familia nos poníamos a hacerlos para salir a la calle en Carnaval y ga-narnos algún dinerito», asegura orgulloso.
Los artículos de broma también forman parte ahora de su oferta, así como «los del porno porque a la gente le ha dado por estas cosas», puntualiza.
Entre todos forman un total de 3.000 artículos, que son re-puestos constantemente para tener la mayor variedad posible.
Por este motivo, la jornada laboral del Millonario se prolonga desde primera hora de la mañana hasta la medianoche, cuando regresa a su barrio para seguir soñando entre bromas y cachondeo.