Supongo que recordarán el relato infantil de un pastor y un lobo y unos avisos burlones que dieron al traste con la credibilidad del joven hasta que la realidad superó su ficción intencionada y el animal en cuestión acabó, a la tercera, comiéndose a todo mamífero u ovíparo viviente.
Pues sin salir del terreno alimentario, aunque en este caso el ligado al mar, la Junta de Andalucía está haciendo el mismo juego que el zagal del cuento. Si echáramos mano de la hemeroteca serían incontables, bueno, decenas, las veces que el consejero de Agricultura y Pesca, el señor Pérez Saldaña, ha anunciado la «inminente» entrada en vigor del acuerdo de pesca con Marruecos. Más de un año de «ya está», «que no falta nada», que la ratificación europea y manos a las redes, que es Mohamed VI y el Parlamento marroquí el que lo está retrasando... y así una tras otra desde hace más de un año.
Consecuencia: la vuelta de los pescadores estaba prevista primero para octubre, luego para finales de año y estamos contando los días que faltan para que termine el primer mes de 2007 y seguimos con la «inminente» noticia en la boca. Ayer mismo, otra vez, en este caso en Sevilla. Y ya una como periodista, pero sobre todo como persona, se niega a informar más de este tema hasta que por fin pueda subirse en un pesquero y cruzar el Estrecho para subir a bordo algún boquerón o bacaladilla.
Pero si esta postura adormece ya, la que despierta el interés es la de los pescadores de Barbate, que, pese a ser los más beneficiados, casi no han dicho esta boca es mía. Que digo yo que si les fuera el plato en ello ya habrían hecho algo más que mirar a África desde la proa. Inquietante.