Después de más de un año de una intensa labor diplomática destinada a buscar un consenso entre las partes involucradas sobre el estatuto final de Kosovo, el enviado especial de la ONU, Martti Ahtisaari, presentó ayer en Viena al Grupo de Contacto su propuesta para el futuro de la provincia serbia, que, según fuentes diplomáticas, recomienda una soberanía limitada sin mencionar la palabra «independencia».
Aunque el contenido del plan no será presentado oficialmente a las partes enfrentadas hasta el próximo 2 de febrero, el documento ya provocó una primera fisura en el grupo, cuando Rusia hizo público su escepticismo sobre la proposición formulada por el diplomático finlandés.
En la propuesta se otorga a Kosovo la posibilidad de establecer relaciones y firmar acuerdos con instituciones internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la ONU. También se incluyen, según esas fuentes, elementos discutidos entre las delegaciones de Belgrado y Pristina en Viena durante el último año, como son la protección de bienes culturales serbios en Kosovo, considerada la cuna de la nación serbia.
Otro punto es la posibilidad de que Belgrado ayude económicamente a los serbios en esa provincia y cierto grado de autonomía en los enclaves donde la población eslava es mayoritaria. Kosovo también asumiría su parte de la deuda internacional que en la actualidad soporta en su totalidad Serbia y en general la propuesta garantiza de forma amplia la protección a las minorías, con especial atención a la población serbokosovar. Al cabo de una reunión de una hora y media, algunos diplomáticos hicieron saber a la prensa que Moscú deseaba retrasar la presentación oficial del proyecto hasta después de la formación de un Gobierno en Serbia. En cambio los representantes de las cinco potencias occidentales manifestaron su apoyo pleno al documento y que no veían la necesidad de redactar un nuevo texto.
«Ha sido una reunión muy delicada y los rusos son extremadamente escépticos sobre el proyecto» dijo un diplomático occidental citado por varias agencias internacionales de prensa. «Nunca había visto que los cinco estuvieran tan unidos».
Consejo de Seguridad
Desde la oficina de Ahtisaari se aseguró que la propuesta tiene unos tiempos y éstos se cumplirán, respondiendo de esta forma a un posible aplazamiento solicitado por Moscú.
Pero los planes del mediador internacional pueden sufrir un serio revés en el seno del Consejo de Seguridad de la ONU, si el documento que será presentado a los serbios no es bendecido por Belgrado.
El presidente ruso, Vladímir Putin, informó ayer de que su Gobierno vetará el proyecto en el máximo organismo internacional si el estatus final para Kosovo no es aprobado por las dos partes. «No se puede imponer un documento que sea humillante para el pueblo serbio», aseguró ayer el jefe del Kremlin.
El documento no será aprobado por los serbios y su contenido puede incluso originar una nueva alianza política entre los nacionalistas y reformistas como Vojislav Kostunica para formar un nuevo Gobierno.