 La soprano catalana Montserrat Caballé durante el concierto que ofreció en La Línea. / EFE |
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| BIOGRAFÍA |
| Montserrat Caballé Folch, Barcelona, 1933. Destaca por su voz de soprano lírica, con bello pianissimo en el registro agudo. Especialista del repertorio del bel canto, es una de las primeras voces del mundo por su calidad vocal, inspiración y perfecto dominio de la técnica. Estudió en el Liceo con Napoleone Annovazi. También fueron sus profesoras Conchita Badía y Eugenia Kemény, de quien aprendió a sostener la voz en las frases más largas. Debutó ¿en 1956 con la representación de La flauta mágica de Mozart. Ese mismo año cantó la Mimí de La Bohème por indisposición de la titular; el éxito obtenido le supuso numerosas ofertas. En 1964 representó Madame Butterfly con Bernabé Martí, cantante con el que terminó casándose. De gran renombre internacional, ha cantado en escenarios multitudinarios, como en el Estadio de Montjuïc de Barcelona, con motivo de la inauguración de los juegos olímpicos de 1992, donde compartió el escenario con P. Domingo, A. Kraus y J. Carreras. En 1995 apareció su biografía y en 1998 se le concedió el galardón Logros de una Vida en los Cannes Classical Awards. |
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La gran diva española de la lírica celebra este año su 50 aniversario sobre los escenarios. Montserrat Caballé (Barcelona, 1933) conmemora esta efeméride con el disco La canción romántica española (Sello Autor), en la que se recogen 14 temas del siglo XIX, y diversas actuaciones en directo. Valladolid le abrirá mañana las puertas del Teatro Calderón donde la soprano clausurará con un recital los actos del V Centenario del fallecimiento de Colón. En febrero, Burgos, con un concierto en apoyo de la candidatura por la Capitalidad Cultural Europea; y Zamora, también contarán con su presencia.
-Suiza. Teatro de la Ópera de Basilea. 17 de noviembre de 1956. La Bohème. Ha llovido mucho desde entonces, ¿qué resumen hace de estos cincuenta años de trabajo?
-Muy positivo. Mi trabajo me ha traído grandes satisfacciones. El Teatro de la Ópera de Basilea celebró el pasado 17 de noviembre mi debut con toda magnificencia. Fue una fiesta muy bonita. Me sentí muy halagada. Que el teatro que te dio la oportunidad se vuelque contigo a los cincuenta años, creo que es algo de lo que te tienes que sentir muy orgulloso.
-Después de tantos años, asegura que sigue sintiendo nervios antes de cada actuación.
-Siempre son los mismos nervios y la misma emoción; salga a un teatro de una gran ciudad o ante un auditorio más pequeño. Hacer música es algo que emociona mucho y ofrecerla al público todavía más. Eso me pone nerviosa. Es muy difícil que la gente entienda el mundo de la música porque, simplemente, se sientan en la butaca a ver lo que pasa como quien ve una película.
-Ahora ha sido la música española del XIX pero hace años se dejó seducir por el rock, de la mano de Freddie Mercury.
-Me atreví porque me lo pidió el alcalde de Barcelona y era para los Juegos Olímpicos. Fue una experiencia muy positiva y hermosa porque sirvió de unión entre esta música joven y para los jóvenes y la música clásica. De hecho, me encuentro constantemente con gente joven que viene a mis conciertos y me dice que, gracias a ese disco, han descubierto la música clásica, y me hace mucha ilusión que haya sido, junto con Freddie, la artífice de que esto sucediera.
Petrenko, su sucesora
-Y si hoy alguien se lo volviera a proponer, ¿caería en la tentación?
-¿Por qué no? Mientras sea un buen músico, todo está bien. Es muy difícil trabajar con gente que no conoce la música. Hablo de músicos, de compositores que pueden tocar igual Chopin que Beethoven que crear una melodía. Cuando hablas de músico a músico es una gran diferencia que cuando tienes que trabajar con alguien que conoce la música de oídas. Hay muchísimos buenos músicos.
-¿Qué opina del éxito de Il divo, cuarteto internacional que se mueve entre la ópera y el pop?
-El resultado es maravilloso. Yo solo he escuchado un disco pero mi hija dice que son muy buenos, muy músicos y lo hacen muy bien. Además, el tenor americano (David Miller) actuó en el debut de mi hija (Montserrat Martí) en La Scala de Milán con West Side Story.
-¿Son necesarios este tipo de proyectos para popularizar la lírica?
-Sin duda la música clásica se hace popular así. Los conciertos al aire libre con los fragmentos más indicados de una ópera o de una sinfonía también son sensacionales para la divulgación de la música clásica y operística. La masa de público que acude a estos eventos es inmensa en todo el planeta, y eso hace que puedas llegar a muchos corazones, a muchos sentimientos, a muchas sensaciones, y crear grandes núcleos de afición. La radio y la televisión también han influido mucho en su difusión.
-¿Qué escucha Montserrat Caballé en su tiempo de ocio «entre lanas y acuarelas»?
-Pintar me relaja mucho. Me gusta mucho Haydn porque es una música muy tranquila. En el hilo musical de mi casa siempre hay, muy bajito, sus melodías.
-María Callas la designó como su única sucesora, ¿quién cree que la sustituirá a usted?
-Si hoy hubiera alguien sería Anna Petrenko. Tiene una voz muy bella, una forma de cantar muy elegante, muy fina y, sobre todo, un estilo vocal y una técnica importante. Todavía no ha hecho grandes obras, pero el día que se decidan las grandes óperas... Yo creo que en tres o cuatro años puede dar la gran campanada.