En los últimos tres siglos, Cádiz ha vivido apasionadamente todos los aspectos de la existencia humana y social. Entre ellos, la música. En la ciudad se compuso, se escuchó y se enseñó el arte de conmover con las notas al público. El Archivo Histórico Provincial ha sacado a la luz parte de sus entrañas llenas de partituras y documentos que atestiguan los procesos de un arte poco estudiado.
Música en Cádiz. bajo ese epígrafe se exponen desde ayer los papeles de una historia con mil caras. Además de partituras y libretos, en las vitrinas descansan testimonios que sobrecogen. Es el caso de un protocolo de la ciudad donde se descubre una deuda histórica: las 1.055 pesetas que adeudaba al establecimiento Quirell el padre de Falla por el arrendamiento del piano con el que Manuel se hizo un genio.
En otra pared, un documento «interesantísimo» según el director del centro, Manuel Ravina. En el amarillento papel se lee la instancia del artista sevillano Silverio Franconetti, en la que pide poder celebrar un concierto en el Teatro Variedades, allá por 1867. «Estaba intentando sacar el flamenco de los bares y los tugurios», dice Ravina, que presentó ayer la muestra junto a la delegada provincial de Cultura, Dolores Caballero y el profesor del Conservatorio Manuel de Falla, Ignacio Arena.
Según Ravina, la muestra se ha estructurado en torno a seis ejes distintos: el fomento de la música, las bibliotecas, los compositores, Cádiz en la música, la música en Cádiz y el coleccionismo. Todo esto, «con un afán divulgativo» y con motivo del Festival de Música Española de Cádiz. Las 91 piezas que se exponen proceden de los fondos del archivo, originarios del Gobierno Civil, la Secretaría general del Movimiento y el Conservatorio de Música Manuel de Falla, que se ha convertido en «la columna vertebral de la muestra». De este organismo proceden los objetos que constituyen «el corazón» de la exposición, según el director.
Gran parte de las labores del comisariado han correspondido al profesor del Conservatorio de Música Manuel de Falla, Ignacio Arena, que destacó la importancia de la exposición por resaltar la historia de la música en la ciudad, «una parte que en Cádiz no ha sido aún bien desarrollada. Todavía existen capítulos sin estudiar», apuntó.
En su opinión, «no se ha valorado adecuadamente la aportación musical de las instituciones docentes y esta debería de ser una oportunidad para estudiarlas más en profundidad desde el punto de vista artístico y sociológico», dijo.
Además de exponer los documentos y divulgarlos ante los visitantes que se acerquen al festival, Ravina apuntó que el centro que dirige aprovechará la oportunidad para realizar una labor de restauración de las piezas deterioradas, aunque muchas de ellas mantienen un buen nivel de conservación.