Jueves, 2 de noviembre de 2006
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La clave para hacer dieta es estar en un buen momento psicológico
«Si no estás bien contigo mismo, vas a buscar alivio en la comida», explica la psicóloga Isabel Menéndez
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En el momento adecuado. No vale estar triste, estresada o ser víctima de una reciente ruptura sentimental. Para ponerse a dieta, la mente debe estar en un buen momento, porque de lo contrario se caerá en la tentación y no se logrará reducir peso. Nuestra cabeza tiene mucho que decir en lo que comemos y cómo lo hacemos. Y más aún cuando uno se pone a plan para perder esos incómodos kilos de más.

«Si no estás bien contigo mismo, vas a buscar alivio en la comida», explica la psicóloga Isabel Menéndez, autora del libro 'Alimentación emocional'. Si la comida podía acallar muchos de nuestros conflictos, las dietas también pueden esconder algo. «Los regímenes alimentarios pueden tratar de reglamentar algo que no está claro en nuestro interior», destaca la especialista. Así, con un plan de adelgazamiento se pueden intentar controlar afectos e incluso situaciones que no hemos elaborado psicológicamente. Es decir, en las que no hemos profundizado.

La solución: ponerle palabras a todo lo que sentimos, puesto que de otra manera es cuando comenzarán a aflorar los conflictos con la comida. «Si controlamos nuestro interior, no necesitaremos taparlo con la comida», puntualiza la especialista.

También el planteamiento inicial es fundamental. «Siempre deben ser regímenes alimentarios a largo plazo, para que no se pase demasiado sufrimiento, porque si no es seguro que se va a saltar la dieta y entonces es cuando van a surgir todo tipo de sentimientos de culpabilidad», comenta la experta. Y la cosa va a ser peor. No en vano, los especialistas en Nutrición puntualizan que no es necesario sufrir tanto para perder peso y que hay que huir de las dietas rápidas o las basadas en una alimentación que no sea equilibrada.

Objetivos reales

Además, los objetivos deben ser reales, porque fijarse un imposible fomenta aún más la frustración. «Adelgazar debe ser algo que debe ir despacio, porque el cuerpo tiene memoria y enseguida lo vas a recuperar si los kilos se han perdido de una forma muy rápida», recuerda la especialista.

Tampoco hay que olvidar que los conflictos emocionales se pueden expresar en nuestro cuerpo con unos kilos de más, con lo que siempre tenemos que estar pendientes de nuestro interior. Entre los problemas que nos pueden llegar a coger peso se encuentran el miedo a crecer y a tener que tomar decisiones complicadas; los sentimientos agresivos como la necesidad de descargar ciertas emociones y no saber cómo; y las dificultades afectivas como cuando un estado emocional amenaza con desbordar nuestra capacidad de control.

En resumen: «Las dietas hay que hacerlas en el momento adecuado», comenta la psicóloga Isabel Menéndez.

 
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