La firma Ryanair llegó a Cádiz en mayo de 2003 con el fenómeno del bajo coste bajo el brazo y, en apenas dos temporadas, se ha convertido en una de las mayores impulsoras del aeropuerto jerezano. En su primer ejercicio registró 20.000 pasajeros; pasó a 251.900 en 2004 y alcanzó los 318.600 el año pasado. Interesada por el destino, incluso incluye a la provincia entre las posibles ubicaciones de una futura base de operaciones para canalizar el tráfico en el sur de Europa. Entre los aspirantes, también están Granada, Almería o Sevilla.
La escasa capacidad del aeropuerto gaditano es, por ahora, un impedimento para este proyecto, puesto que Ryanair necesita amplias zonas de estacionamiento para que sus naves pernocten junto a la terminal.
Las obras de ampliación de La Parra, en plena ejecución, abrirán a la aerolínea la opción de mejorar su programación en el aeropuerto (frecuencias y destinos), según han asegurado fuentes próximas al negocio.
Este mismo año, Ryanair tiene prevista la apertura de una base en Madrid que complemente a Gerona, su auténtico cerebro en el país. La firma dirigida por Michael O´Leary invertirá 167 millones de euros en destinar tres nuevos aviones a Barajas, que operarán en 14 destinos europeos desde el 22 de noviembre.