El juzgado Togado Militar nº 22 de San Fernando continúa instruyendo la causa impulsada por un alférez que ha denunciado al capitán jefe de Tráfico de la Guardia Civil de Cádiz por acoso en el entorno laboral. Tras la declaración de los primeros 25 testigos, entre los que se encontraban un teniente coronel, dos comandantes y el homólogo del denunciante en el destacamento de Jerez, la representación legal de la supuesta víctima solicitó los testimonios de 15 personas más, que en principio pudieron ver los hechos relatados por el alférez.
Según confirmó Agaval (Asociación Gaditana de Ayuda a Víctimas de Acoso Laboral) la mayoría de estos nuevos testigos han ratificado la versión del denunciante, incluso «hay quien también ha confesado que ha sido una víctima más».
Este colectivo, que viene asesorando al alférez, ha tenido acceso a buena parte de la información que se está utilizando en el proceso judicial y que supone «un hito para un cuerpo militar como la Guardia Civil, donde el miedo impera», dice Juan Pedro Rodway, presidente de Agaval.
Mientras se dirime el proceso judicial, que se antoja largo, el alférez ha abierto una nueva vía, de carácter administrativa, en la que solicita explicaciones a la Dirección General del Cuerpo Benemérito de por qué no abrió ningún tipo de investigación interna para esclarecer los hechos que él mismo había puesto en conocimiento de sus inmediatos superiores. Además, exige que argumenten el motivo de su cese como jefe de destacamento. Informes de carácter interno a los que ha tenido acceso Agaval explican que el denunciante fue relegado de sus funciones de mando por falta de adaptación a la unidad; una «excusa peregrina que esconde la verdadera realidad, que fue cesado porque había denunciado acoso».
Este periódico ha tenido acceso a algunos de los episodios de mobbing que el alférez incluyó en su denuncia y que han sido presentados ante el juzgado Togado Militar.
Corte de teléfono
Uno de estos episodios es el que se refiere al corte del acceso a la línea telefónica desde su despacho. El denunciante relata cómo le dejaron sin línea directa con la Comandancia de Cádiz, aludiendo que se habían limitado las líneas disponibles al trasladarse gran parte del personal a las nuevas dependencias de la Comandancia. Esto obligaba al alférez a tener que hacer uso de la central, obligándole a tiempos de espera que podía alcanzar la media hora. Poco después comprobaría que otros compañeros sí tenían ese acceso telefónico.
En otro de los momentos denunciados se acusa al capitán de denegar ayuda al denunciante cuando estaba en mitad de la carretera auxiliando a un conductor que le había dado un infarto. El supuesto acosado asegura que pidió refuerzos y justo en ese momento circulaba en su coche el capitán y su conductor. Pese a ver la escena, dice el alférez que no se paró y ni tan siquiera se interesó a posteriori.