El profesor Enrique Moreno, del Hospital 12 de Octubre de Madrid, ha practicado el primer trasplante de aparato digestivo completo que se realiza con éxito a un paciente adulto en España. La receptora es una mujer de 39 años con poliposis y adenomatosis intestinal múltiple, dos condiciones que provocan la aparición de pólipos y tumores en el aparato digestivo con un elevado riesgo de malignidad.
La paciente vivía con la amenaza permanente del cáncer. Cuando se decidió este complicado trasplante, todos los órganos digestivos estaban afectados. Los pólipos habían tamizado sus vísceras y los primeros focos de tumores malignos ya habían obligado a extirparle el colon para detener la expansión del cáncer.
El recambio de todo el aparato digestivo era su única opción para seguir con vida. Necesitaba seis órganos nuevos: hígado, estómago, páncreas, bazo, duodeno y la totalidad del intestino delgado. Todos se trasplantaron en una compleja cirugía, procedentes de un único donante. La extracción, preparación y posterior injerto necesitó once horas y la colaboración de una treintena de profesionales sanitarios del 12 de Octubre. En la cirugía participaron los doctores Juan Carlos Meneu, Manuel Abradelo, Alberto Gimeno, María Donat, Santos Jiménez, F. Pérez Cerdá, J. del Campo y M. Cortés.
Los nuevos órganos se trasplantaron en bloque. Las vísceras del donante se implantaron en el abdomen de la paciente, uniendo la arteria aorta del donante con la aorta del receptor. De esta forma, la sangre de la enferma trasplantada pudo empezar a circular e irrigar a todos los órganos trasplantados, para continuar hacia el corazón.
En este tipo de trasplantes multiviscerales, el paso de la sangre del receptor en los nuevos órganos es el momento más delicado. «Las vísceras se encuentran a 4 grados de temperatura y el enfriamiento rápido de la sangre puede inducir, a su paso por el corazón, una parada cardiaca. Por este motivo, es esencial el trabajo de los anestesistas en el mantenimiento del enfermo», explicó el catedrático Enrique Moreno, jefe del Servicio de Cirugía General del 12 de Octubre. La paciente trasplantada superó la intervención y un rechazo agudo de su organismo al nuevo sistema digestivo que se pudo controlar con medicación. Pasados los peores momentos, se recupera en el hospital. Si no se produce ninguna complicación, en tres semanas recibirá el alta y podrá comenzar una nueva vida. El intestino volverá a cubrirse de su mucosa protectora, podrá comer sin dificultad y su tránsito intestinal volverá a la normalidad.
Sin cáncer
También se olvidará del cáncer. Al trasplantar toda la cavidad abdominal, desaparece el riesgo. Su calidad de vida será «excelente», no duda el profesor Moreno. El cambio será radical. Vivirá con los riesgos de cualquier persona trasplantada. «Pero lo que tenía antes no era vida, con la sombra negra del cáncer siempre presente».
Hasta la fecha, sólo se había realizado un trasplante de estas características en España, aunque sólo con pacientes infantiles. Los injertos multiviscerales tienen un alto riesgo por las complicaciones postoperatorias. De hecho, sólo se han practicado un total de 139 injertos en todo el mundo, sumando los casos de niños y adultos. Aunque en mayores la intervención es aún más compleja. En adultos, las posibilidades de éxito se reducen porque el riesgo de rechazo de los órganos es mayor que con los enfermos infantiles.