Enrique regenta junto a su esposa Paloma y su amigo Josip el hotel La Botica desde que abriera sus puertas hace un año. El matrimonio tiene otros dos establecimientos hoteleros en Sevilla pero, según comenta Enrique, la cosa les iba muy bien, tenían dinero ahorrado y les «apetecía invertir en otro lugar». La decisión se vio favorecida en el hecho de que «ya tenemos a los niños criados y tenemos en Josip al socio ideal».
Así, empezaron a preguntar por casas para comprar con el fin de abrir un nuevo hotel en esta zona. La búsqueda les llevó por pueblos vecinos como Conil o Tarifa pero fue en Vejer donde encontraron el lugar que deseaban, algo que les encantó porque «es un pueblo precioso y tiene unas cualidades que te permiten tener clientela en invierno». En cuanto a ésta última, Enrique cuenta que les visitan muchos extranjeros que llegan recomendados por conocidos. «El boca a boca es la publicidad más efectiva, pero también la más lenta», comenta Enrique, quien también señala que «algunos pasan por aquí, les gusta la casa y se quedan una semana».