Galicia, hecha música, conmovió anoche a los asistentes al concierto de Milladoiro, enmarcado en el ciclo estival Noches de Bohemia. El Alcázar vibró al sonido de las gaitas, se inundó de aires gaélicos, de melodías sutiles, pero cautivantes, y rindió completa pleitesía al que, hoy por hoy, ejerce de máximo exponente de la música tradicional gallega.
Milladoiro confía en sus puntos fuertes (la capacidad atemporal de emocionar) y apura las esencias que lo han convertido en referente: la virtud de conmover con una fórmula precisa que entremezcla influencias de partituras medievales con apuntes de innovación, siempre desde el más escrupuloso respeto a la tradición del país.
El repertorio del grupo se nutre de un 70% de composiciones clásicas, puntales del imaginario musical gallego, y un 30% de piezas propias, que no desmerecen la calidad de las primeras. Laura Amado, la única solista en una agrupación de nueve componentes, insistió en reseñar los múltiples lazos culturales que unen Galicia y Andalucía, ejemplificados en los poemas en gallego que escribió uno de los nombres señeros de las letras andaluzas: García Lorca.
Los milladoiros eran los montículos de piedra que guiaban los pasos de los peregrinos que se acercaban a Galicia. El grupo Milladoiro también ha sido guía, desde que inició su andadura en otoño de 1978, para otros muchos grupos y artistas que han recuperado la tradición musical gallega y, en consecuencia, los sonidos celtas que rondan este folclore.
La inquietud de sus fundadores, Rodrigo Romaní y Antón Seoane, coincidió en sus épocas universitarias, y fruto de su trabajo nació el disco Milladoiro, Premio de la Crítica en el año 78. Posteriormente se irían uniendo y renovando nuevos músicos al grupo y sumándose sucesivas grabaciones, que actualmente se traducen en quince discos. En el último, titulado ÊAuga de MaioË, también colaboran con sus voces las cantantes Ana Belén y Olga Cerpa, del grupo Mestisay.
En su currículum también figuran actuaciones en los escenarios de medio mundo y bandas sonoras de películas como La mitad del cielo, de Manuel Gutiérrez Aragón, que mereció un Goya en 1986.
Tras recientes cambios, como la despedida de Rodrigo Romaní para retomar su trayectoria en solitario, integran actualmente el grupo Xosé V. Ferreirós (gaitas, oboe, mandolina, etc.), Antón Seoane (teclados, guitarra, zanfona, acordeón), Moncho García (bodhram, caixa, percusión), Harry C. (violín), Nando Casal (gaitas, clarinete, cromorno, etc.), Xosé A.F. Méndez (flautas), Roi Casal (harpa, ocarina y pandereta) y Manú Conde (guitarra).
La magia que desprendió este grupo fue tanta que supo a poco y, a pesar de ser la tercera vez que visitan Jerez, dejaron las puertas abiertas para el regreso, ya que Amado insistió en que venir «a esta ciudad y tocar ante este público es como estar en casa».