Investigadores españoles están estudiando en la Marisma de Hinojos (Huelva) del Parque Nacional de Doñana la hipótesis del científico alemán Rainer Kühners, que situaba la mítica Atlántida en esta zona. Ya hace dos años, un equipo de estudiosos también alemanes, de la Universidad de Wuppertal, aseguraron haber localizado los restos de la ciudad perdida en esta zona del suroeste español, gracias a varias fotografías hechas por satélite.
Un miembro de este grupo, Rainer Kuehne, explicó entonces que la palabra isla que utilizó Platón para referirse a la Atlántida podría ser en realidad una sección de costa que quedó sumergida entre los años 800 y 500 a. C. por una gran inundación.
El estudio español, que está encabezado por el investigador del CSIC Juan José Villarías Robles, se está desarrollando en las zonas conocidas como Pacíl del Mal Tiempo y Cardales, donde se están empleando una sonda mecánica y un geo-radar con tomografía eléctrica y magnetometría por la presencia en el suelo de sedimentos de arcilla.
Con esta investigación se pretende constatar si hay alguna actividad antrópica, si existen vestigios de un asentamiento humano con restos arqueológicos sepultados en el pasado o si se trata de un fenómeno meramente geomorfológico que ponga fin a las suposiciones.
Discrepancias
Sin embargo, la hipótesis de los expertos alemanes no ha sido compartida, entre otros científicos ¿, por el catedrático de Arqueología de la Universidad de Sevilla, Ramón Corzo, que considera que, dada la estructura geológica de esta zona, basada en cauces ocasionales de arroyos y en dunas móviles, «no es muy probable» que pueda haber restos arqueológicos de la antigua Antlántida enterrados.
Corzo ha recordado que la geología de la zona «no da muchas esperanzas de que se pueda localizar algo que sea muy antiguo, porque es de formación muy reciente, con arroyos, dunas móviles y arenas que están en constante movimiento».
El catedrático de la Hispalense añadió que las fotografías publicadas sobre el posible hallazgo arqueológico «tampoco enseñan ningún vestigio claro de los anillos» que históricamente habrían conformado la mítica ciudad evocada por Platón.