Jueves, 27 de julio de 2006
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VIDA Y OCIO

Sociedad
Una experiencia pionera busca ayudar a los niños autistas
El terapeuta Jesús Borrego prueba con un joven una nueva técnica acuática
Una experiencia pionera busca ayudar a los niños autistas
ACTIVIDAD. Jesús Borrego y su alumno Alejandro Pascual durante una sesión de trabajo. / J. B.
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Jesús Borrego es terapeuta acuático y desempeña su actividad en las asociaciones Autismo Cádiz y Asdown. Con la llegada del verano recibió la propuesta de la madre de uno de sus alumnos, Pilar Alvarado, que le proponía la búsqueda de actividades para su hijo, Alejandro Pascual, durante la temporada de verano. Entonces Borrego decidió poner en práctica una experiencia con un gran carácter novedoso.

En un principio Borrego tenía intención de contar con las instalaciones de la piscina municipal, pero al ser temporada de verano no podía disponer de espacio para una actividad minoritaria. Los responsables de la piscina propusieron a Jesús que Alejandro se incorporara a las actividades de la piscina, pero no se mostró de acuerdo, por el tipo de atención que necesitan los chicos autistas. La puerta se le abrió por parte de la escuela de surf Offshore, que le brindó sus instalaciones para desempeñar su experiencia. Jesús Borrego como surfista y terapeuta acuático, decidió unir su trabajo y su pasión para poner en funcionamiento una técnica que pretende familiarizar al chico autista con el medio marino y de ahí extrapolarlo al surf, y extraer de este deporte todo componente terapeútico que pueda.

Método

Esta experiencia se lleva a cabo, haciendo uso de las estrategias generales de intervención en el autismo. Permitirán facilitar la comprensión del entorno social, complementándolo con terapias acuáticas. «Es fundamental que todo esté muy estructurado y sus actividades muy definidas. La rutina en el entorno es vital, ya que todo tiene que transcurrir con la normalidad más absoluta», añadió Borrego. Hasta ahora el trabajo ha consistido en primer lugar en la adaptación de Alejandro al medio marino, un ente más vivo y con más interacción que la piscina. Hay que tener muy en cuenta el grado de satisfacción del niño, que en el caso de Alejandro es muy alto. «Alejandro ya diferencia la ola y utiliza materiales parecidos al surf, como una colchoneta-tapiz para que las olas le empujen. También ha conseguido girarse. Todo en un tiempo de dos semanas. Ha logrado sentarse y remar en una tabla pedagógica, que le empujen las olas y desempeñar su actividad con toda normalidad junto a los alumnos de la escuela Offshore. El objetivo final sería extrapolar todo lo aprendido en la piscina y el mar a la práctica del surf», declaró Jesús Borrego.

Trabajo en el agua

Esta experiencia aplica el nivel 2, que son las habilidades acuáticas básicas. Se trabaja en los equilibrios, la propulsiones, las amneas y los desplazamientos. Es muy importante y se cuida mucho el aspecto de las comunicaciones ya que facilitarán las órdenes. El objetivo explícito de la experiencia es el dominio del medio acuático adaptando lo aprendido en la piscina al mar. Implícitamente se consigue intervenir directamente en aspectos difíciles del autismo, como la comunicación, la imaginación y la relación social. Las mejoras en la coordinación y en el equilibrio repercutirán en una mejor percepción de la fuerza del cuerpo. Si la aplicación del surf a esta terapia generase consecuencias terapeúticas, podría constituir en el futuro una importante alternativa de ocio para los niños autistas. Otra posible interpretación sería la de constituir un nuevo marco de trabajo fuera de la piscina. Jesús Borrego presentará la memoria del trabajo realizado en septiembre a Autismo Cádiz para extraer conclusiones.



 
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