La Voz de Cadiz
Lunes, 20 de marzo de 2006
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CULTURA
JOSÉ ONETO PERIODISTA Y ESCRITOR
«La mayor mentira sobre el 23-F se contó en el Parlamento hace unos días»
El veterano periodista isleño presenta hoy en la Asociación de la Prensa su libro, '23-F. La historia no contada' donde recupera nuevos datos del fallido golpe de estado
«La mayor mentira sobre el 23-F se contó en el Parlamento hace unos días»
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En 1982 se dispuso a contar por primera vez en un libro toda la verdad de lo que había ocurrido en el Congreso aquel 23 de febrero de 1981. Hoy, 25 años después, el periodista isleño José Oneto ha vuelto a revisar uno de los capítulos que marcaron la historia de España con la perspectiva que aporta el paso del tiempo y las novedades conseguidas tras años de investigación. Una «interpretación de ese puzzle» que fue el golpe de estado que, bajo el título 23F. La historia no contada (Ediciones B) presenta hoy -a partir de las 20 horas en la Asociación de la Prensa- y en el que ha conseguido encajar las piezas mucho mejor que hace dos décadas.

-Ha titulado el libro 'La historia no contada'. Después de 25 años, ¿qué quedaba por contar?

-Todavía hay datos que no se conocen y a los que no se puede acceder, como por ejemplo, el acta del Consejo de Ministros del 24 de febrero que permanece secreta y que, según mis noticias, ni siquiera se llegó a celebrar. La gran laguna de este país es que no hay ninguna ley que permita consultar archivos. A raíz del libro me entrevisté con María Teresa Fernández de la Vega y me prometió que el Gobierno aprobaría una ley para que se puedan consultar casi todos los archivos después de unos años, como pasa con los del FBI, la CIA, e incluso en Inglaterra con los archivos del Ministerio de Defensa y Asuntos Exteriores.

-¿Quiénes son los 'culpables' de que no se sepa toda la verdad de lo que ocurrió aquel día?

-Hay muchos factores. Primero, en el 1982, Leopoldo Calvo Sotelo decidió cortar por lo sano, es decir, sentar en el banquillo al mínimo número de personas implicadas. Fue una decisión política y se decidió no investigar la trama civil del golpe. A partir de ahí, ha habido gente que tiene muchos elementos de lo que pasó aquella noche y que ni pasaron por el juicio de Campamento ni posteriormente han hablado.

-En su libro recoge numerosas 'señales' de la época que avisaban del golpe de estado, incluyendo frases explícitas en prensa. ¿Por qué nadie se dio cuenta de lo que estaba sucediendo?

-Aparecieron mensajes especialmente en El Imparcial y El Alcázar, otros de Almendros -colectivo de generales- e incluso yo reproduzco el informe que el CSID le hace llegar a Adolfo Suárez, al Rey, al vicepresidente del Gobierno y al ministro de Defensa en noviembre de 1980, es decir, tres meses antes del golpe. Allí se describe que hay movimientos militares, que ha habido entrevistas del Rey con capitanes generales, que en muchos cuarteles se habla de varios golpes... es decir, que en el ambiente estaba que el golpe parecía inevitable. Lo que ocurre es que la clase política piensa que la dimisión de Adolfo Suárez paralizaría el golpe, porque impide el nombramiento de Alfonso Armada como presidente del Gobierno. Al no producirse eso, se piensa que se ha parado, pero la dimisión de Suárez y el nombramiento de Calvo Sotelo lo que hace es acelerar los planes.

-¿Qué papel jugaron la CIA y los militares americanos en la preparación estratégica del 23-F?

-José Luis Cortina, que era el jefe de operaciones del CSID, es quien informa a la embajada americana de que se está preparando un golpe y así se explica que 72 horas antes, desde la base de Rota hasta la de Zaragoza, se pongan en estado de alerta; que la flota americana se acercase a Valencia o que el embajador americano aquella noche no durmiese en su residencia. Si el golpe hubiese triunfado, Estados Unidos no sólo hubiera reconocido al nuevo gobierno, sino que habría hecho de puente para que, en Europa, algunos de los países hubiesen basculado en favor de la nueva situación.

-También alude a la conformidad de algunos miembros de partidos políticos como la UCD y PSOE con el golpe. ¿También contaban con su apoyo?

-Creo que Armada y Cortina entran en contacto con representantes políticos ante la posibilidad de un gobierno de salvación. Eso no significan que estén implicados, sino que se hace reuniones para pulsar cual sería la reacción de los partidos políticos ante un gobierno de emergencia o de salvación presidido por un militar, que sería Alfonso Armada.

-¿Quiénes son para usted las figuras indispensables del 23-F?

-Creo que hay dos. El primero, sin duda, Sabino Fernández Campo que es un hombre que conoce muy bien la maquinaria administrativa y militar de las fuerzas armadas y es el que desmonta, junto al Rey, pieza a pieza todo el complot, asumiendo además un papel más propio de un presidente del Gobierno que de un simple jefe de la Casa Real y además, cubriendo al Rey de tomar decisiones, ya que según la Constitución, cualquier decisión suya tiene de ser refrendada por el Consejo de Ministros. También es fundamental el papel del hombre que se hace cargo del gobierno provisional, que es Francisco Laína. Es uno de los primeros que se dan cuenta de que Alfonso Armada está metido en la conspiración.

-¿Cuál cree que ha sido la mayor mentira que se ha contado sobre el 23-F?

-La mayor mentira se ha producido hace unas semanas -con motivo del 25 aniversario- cuando el Parlamento, sorprendentemente, votó una moción que, además de una injusticia, es una manipulación de la historia. Que 25 años después se diga que el papel del Rey fue similar al de los ayuntamientos, los sindicatos y las autonomías me parece una tergiversación total de la historia, cuando la realidad es que los sindicatos se dedicaron a esconder listas de posibles afiliados que iban a ser detenidos. Comparar su papel con el del Rey me parece una auténtica manipulación histórica.

-Desde su punto de vista, ¿cuál cree que ha sido la reacción de los protagonistas reales del 23-F ante ese discurso?

-Imagino que Suárez, aunque ya no pueda decir nada, probablemente habría hecho unas declaraciones y hubiera tenido un protagonismo que ahora mismo no puede tener. Sé que a Sabino Fernández Campos el tema le ha sentado muy mal. No puede ser que, porque lo firmen todos los partidos políticos, triunfe la tesis de Esquerra Republicana. El Partido Popular dice que el PSOE se bajó los pantalones admitiendo eso, pero a mí me parece, primero, cobardía del PSOE y, después, oportunismo del PP.



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