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El voto americano pasa por Cádiz

Los estadounidenses de la provincia han vivido con expectación la campaña y ahora asisten con preocupación al resultado electoral

La comunidad norteamericana reconoce que Hillary Clinton representa la continuidad del sistema mientras que Trump aglutina el descontento social

El empresario norteamericano afincado en El Puerto, Roger D. Fleming, en su despacho, donde sigue el proceso electoral de su país.
El empresario norteamericano afincado en El Puerto, Roger D. Fleming, en su despacho, donde sigue el proceso electoral de su país. - ANTONIO VÁZQUEZ

Nunca dos candidatos a la presidencia de Estados Unidos habían suscitado tanta división en el seno de la sociedad norteamericana como el republicano Donald Trump y la candidata demócrata, Hillary Clinton. Ambos encarnan dos visiones muy distintas del sueño americano (The American Dream). El magnate de pelo rubio y tupé imposible ha logrado agrupar entre sus filas de seguidores a los ciudadanos descontentos con un sistema político que lleva años sin alumbrar el futuro. Su legión de incondicionales quiere romper y provocar un cambio revolucionario en todos los sentidos. Por su parte, en el lado demócrata, Hillary Clinton, trata de mantener a toda costa el equilibrio de un país que es el centro del mundo. Ofrece para ello mesura frente a Trump y, sobre todo, estabilidad. Las elecciones de Estados Unidos nos afectan a todos y de su resultado depende inexorablemente el orden mundial. La comunidad norteamericana en la provincia, con una población que supera las 4.000 personas, ha vivido con expectación el proceso electoral de su país y asiste ahora desde la distancia a un resultado que puede cambiar el destino de sus vidas y también el de las nuestras.

La visión de Trump en el exterior es muy distinta a la que se percibe de puertas para dentro. El excéntrico magnate del ladrillo ha logrado cautivar a un amplio sector de la sociedad norteamericana con un lenguaje políticamente incorrecto. En Rota, donde se encuentra la Base Naval conjunta entre España y Estados Unidos. las elecciones se viven con inquietud y preocupación.

«Trump ha basado el discurso de su campaña en decir lo que muchos no se atreven a expresar abiertamente en público»

El profesor Todd Johnson lleva más de veinte años en la Bahía de Cádiz enseñando a hablar inglés a cientos de jóvenes y no tan jóvenes. Destaca que Trump ha basado el discurso de su campaña «en decir lo que muchos no se atreven a decir abiertamente en público», sin embargo, reconoce que el triunfo del republicano nos llevaría a vivir una película ciencia ficción. Johnson reconoce sin tapujos que ha votado a Clinton, aunque no esconde que su familia, residente en Filadelfia (Pensilvania), ha optado por Trump.

La situación norteamericana no es en absoluto comparable a la española, aunque en los momentos de debilidad social y pesimismo económico los extremos brotan y surgen los populismos. Trump es un populista de derechas que quiere implantar un nuevo sistema político-social dentro y fuera de su país. Según, el profesor Johnson, este argumento le ha favorecido frente a Hillary Clinton, que representa la continuidad del actual sistema político, pero no es, desde luego, un personaje fiable. La familia de Johnson, por el contrario, tiene una opinión muy distinta y reconoce que Trump encarna el éxito y uno de sus principales valores es que «no es un político».

La sociedad norteamericana ha visto desfilar por la Casa Blanca en las dos últimas décadas a una serie de líderes que se han criado bajo el manto de la clase política y Hillary Clinton no es una excepción. Su marido, el demócrata Bill Clinton, sucedió a George H. W. Bush en 1993 y revalidó el mandato en 1997. De nuevo, los republicanos se hicieron con el poder en 2001, fecha en la que George W. Bush, tomó el timón del país hasta 2004, fecha en la que Estados Unidos decidió romper con todos los estereotipos y nombrar a su primer presiente de color, el demócrata Barack Obama.

Obama, una gestión en entredicho

Quizás la gestión interna de Obama, nada que ver con la imagen exterior que ha proyectado, ha sido la que ha generado la fractura interna en Estados Unidos. Esta es la versión de Roger D. Fleming, un empresario de origen neoyorquino, que lleva más de cuarenta años afincado en El Puerto y se muestra a favor de poner punto y a parte a un sistema «que está caducado». Reconoce que la gestión de Obama al frente del país ha terminado por apalancar a una clase política en el sillón. La inacción ha frenado el desarrollo del país. «Estados Unidos no ha evolucionado en ocho años de gestión demócrata».

Más de 3.000 norteamericanos siguen en la Base de Rota el desenlace electoral
Más de 3.000 norteamericanos siguen en la Base de Rota el desenlace electoral- A.Vázquez

La radiografía del país empezó a cambiar de color político en 2014. El azul es el símbolo del partido demócrata, junto con la figura del burro, mientras que el rojo y el elefante identifican a los republicanos. Roger D. Fleming destaca que el color rojo, según las últimas encuestas, se ha extendido por los 50 estados hasta pisar los talones a los demócratas. La evolución del voto en estados tradicionalmente demócratas como Nueva York, California o Florida pueden inclinar esta noche la balanza.

La candidata demócrata encarna la estabilidad frente a la revolución que plantea el magnate del ladrillo

Pero este empresario va más allá de lo puramente anecdótico ocurrido con la figura de Trump, que logró alzarse como candidato republicano en las primarias del partido frente a 16 aspirantes. Señala que Hillary Clinton no tuvo ese problema a la hora de ganarse el liderazgo, ya que tuvo que fajarse en las primarias de su partido ante un único rival, el senador Bernie Sanders.

La carrera electoral de Trump, a juicio de Roger D. Fleming, ha estado torpedeada por el propio sistema político. Hasta miembros de su partido han intentado apearlo de la carrera, algo que lo ha hecho más fuerte aún. El discurso del magnate puede parecer beligerante y políticamente incorrecto pero, según Roger, es lo que demanda Estados Unidos, «es decir, Trump no está en contra de la inmigración sino que apuesta por una inmigración reglada y regularizada». Su lenguaje es directo y claro.

En materia económica, el candidato republicano se ha mostrado a favor de implantar un impuesto a México y Canadá. Roger explica que existe un pacto con ambos países mediante el cual ambos pueden exportar a Estados Unidos sin ningún tipo de aranceles, mientras que Estados Unidos paga por todos las mercancías que coloca en México y Canadá. La situación económica internacional ha cambiado y, a juicio de Roger, toca revisar este tipo de acuerdos. Es el mismo planteamiento que hace sobre la seguridad internacional. Hasta ahora, Estados Unidos protege con sus propios recursos a buena parte del plantea. Lo que sugiere Trump, según explica Roger, es que la protección internacional debe ser sufragada por todos tanto con dinero como con efectivos. Este argumento del candidato republicano forma parte de un debate internacional más amplio, que puede suscitar controversias y recelos en Europa si, finalmente, sale elegido presidente.

Unos y otros saben que el resultado está reñido y no hay nada decidido.

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