La inestabilidad del tiempo retrae el consumo de moda porque hay menos gente en la calle. - ANTONIO VÁZQUEZ
COMERCIO

El mal tiempo marchita las ventas en Cádiz

El calendario indica que ya es primavera pero la lluvia y el frío insisten en prolongar el invierno y las ventas en los comercios se estancan

CádizActualizado:

En los escaparates de las tiendas gaditanas los maniquíes exponen ropa de la colección de primavera-verano. En la calle, paraguas, gabardinas y manga larga. Los comercios no saben a qué atenerse con un tiempo tan inestable, las ventas no fluyen y caja mengua. «Este tiempo loco no invita a comprar», declara una gaditana que pasea por la calle Columela. El primer trimestre del año ha sido «difícil» y las ventas han registrado una caída respecto a años anteriores debido a la climatología. La ecuación es sencilla: si hace buen tiempo, la gente sale a la calle y se vende más. Si hace malo, nadie tiene ganas de gastar ni de estrenar ropa porque el cliente prefiere quedarse en casa que salir de compras.

El mes del marzo ha sido el más lluvioso desde hace sesenta años y las dos primeras semanas de abril respaldan el conocido refrán español: «aguas mil». Borrascas como ‘Emma’ y ‘Félix’ han dejado chubascos, fuertes vientos y sequía en las cajas registradoras de la mayoría de los comercios que no pueden luchar contra el mal tiempo. Uno se los sectores más castigados está siendo el textil. El parón se percibe en las tiendas bañadores pero también en los establecimientos de artículos para la piscina y la playa que casi no tienen clientela.

La venta de prendas de moda se ha desplomado en un 13,4% en el mes de marzo en España, con respecto a las ventas del año pasado quedando el acumulado en -5,7%, lo que hace que el sector textil encadene tres meses de descensos consecutivos, según se desprende de los datos del barómetro de Acotex.

La patronal reconoce que el primer trimestre del año ha sido «malo» debido a una climatología adversa. Acotex ha vuelto a señalar que la política de precios con descuentos y promociones continuas de algunas compañías es «muy perjudicial» para el comercio con una reducción grande de los márgenes pudiendo llegar a ser una «situación insostenible». La patronal textil ha reconocido que «no tiene sentido hacer rebajas de invierno en el mes de enero y poner ropa de primavera y verano en febrero y marzo cuando son meses, generalmente, con frío y lluvias». Por eso aboga por tener productos acorde a la climatología, que es una de las variables que más afectan a las ventas.

Luisa Gómez, propietaria de Azahar Lencería
Luisa Gómez, propietaria de Azahar Lencería-A. VÁZQUEZ

Compradores «remolones»

Los comerciantes señalan que una Semana Santa adelantada unida a un «tiempo que no acompaña» no está beneficiando a la salud de sus negocios aunque se muestran esperanzados en que la subida del mercurio calienten unas ventas, hasta el momento, demasiado tibias.

Para Luisa González, propietaria de la lencería Azahar, un buen momento para hacer caja suele ser justo antes de la Semana Santa porque a la gente le gusta llenar la maleta con ropa nueva antes de irse unos días de vacaciones. «Los pronósticos para esos días fueron muy malos y, aunque después no llovió tanto, muchos compradores se desanimaron», lamenta. La gaditana explica que «nadie compra ropa para tenerla en el armario y no poderla usar».

Por experiencia sabe –lleva trabajando toda su vida y veinte años al frente de su tienda– que el frío afecta a las ventas. Azahar abrió en 1999, en la calle Rosario, cuando había ocho tiendas de lencería en la zona y no había comercios en cadena. La situación actualmente es bien distinta ya que, en el centro, solo perviven dos tiendas de este tipo. Luisa sigue apostando por la multimarca y peleando con productos de calidad, buenos precios y mejor trato. «Intentamos traer prendas que gustan y colecciones de última moda para que el público encuentre esa prenda especial. Trabajamos firmas de alto nivel de marcas españolas y francesas. Por ejemplo, tenemos en exclusiva Lise Charmel y estamos especializados en tallas grandes tanto de corsetería como bañador pero hay productos para todos los bolsillos porque intento adaptarme a todos los clientes, aunque primando la calidad», explica.

«Espero que cuando llegue el buen tiempo la gente se anime y se recuperen las ventas porque hay muchas ganas de sol y parece que lo más duro de la crisis ha pasado», sostiene. La gaditana indica que en los últimos meses del año pasado notó cierta mejoría económica y «menos miedo» en la clientela que se tradujo en una mayor alegría a la hora de comprar «aunque se siguen mirando los precios».

Juanjo Ariza en su estudio de fotografía PhotoArea
Juanjo Ariza en su estudio de fotografía PhotoArea-A. VAZQUEZ

Buenas perspectivas

Juanjo Ariza defiende que el centro tiene suficientes alicientes y alternativas para atraer al cliente independientemente del tiempo, pero reconoce que la temperatura (tanto el frío como el calor) influye en los gaditanos: «La gente debería echarse a la calle porque Cádiz es una ciudad para pasear, tiene muchos atractivos y un tiempo favorable la mayor parte del año».

Ariza es el propietario de Area Photo, un estudio profesional dedicado fundamentalmente a la fotografía de empresa «que permite quitarnos la estacionalidad» aunque «no rechazamos la fotografía social». Puede que abrir un estudio de fotografía con la crisis que ha atravesado el sector por la popularización del digital y la muerte de la película tradicional parezca una insensatez. Sin embargo, hace tres años que Area Photo se instaló en la calle Benjumeda apostando por nuevas formas de enfocar el negocio y han logrado consolidarse porque «tenemos una doble vertiente porque tenemos el estudio y también alquilamos las instalaciones por horas. Algo muy novedoso y que no existe en toda la provincia», indica.

En estas fechas su negocio está centrado en la campaña de las comuniones y los reportajes que son menos dependientes de la climatología que otros sectores. Ariza explica que, sin embargo, el tiempo si que afecta al «menudeo», es decir al cliente que entra a imprimir una foto o a preguntar el precio de un marco.