Invasión

El sonido del amor golpea Cádiz

La capital convive estos días con una plaga de grillos más molestos que peligrosos

El sonido del amor golpea Cádiz

Días despejados, buen tiempo. Estrenamos los primeros compases del otoño con la misma sinfonía que ha marcado el ocaso del verano. Un batallón de grillos interpreta la misma cantinela desde hace dos semanas y se obstina en taladrar los tímpanos de más de un vecino de la capital. Los oscuros invasores han salido de sus escondites y han tomado al asalto la ciudad porque buscan pareja para aparearse. El sonido del amor se hace fuerte en Cádiz.

Los grillos son pequeños insectos que proliferan con unas determinadas condiciones ambientales. Este verano ha sido muy cálido y todo indica que el mercurio seguirá anclado en cotas altas. La Agencia Estatal de Meteorología de Andalucía (Aemet) ya ha anunciado que las temperaturas se prevén más altas de lo habitual. Este fin de semana las máximas han superado los 28 grados y la playa ha sido la opción de muchas familias para pasar la jornada dominical. Normalmente, el binomio de altas temperaturas y humedad favorece que el grillo deje de incubar y salga a la superficie. Si no refresca, no habrá tregua para los oídos.

Son omnívoros y se alimentan de hojas y tallos pero pueden devorar pequeños invertebrados

La presencia de los grillos pasa más desapercibida durante el día pero al llegar la noche, cuando la ciudad se vuelve más silenciosa, el sonido de sus cánticos se hace evidente y su ‘cri-cri’ puede llegar a provocar problemas para conciliar el sueño, sobre todo en esta época porque las ventanas de muchos hogares permanecen abiertas.

Según la RAE, el sonido que producen estos insectos se denomina grillar y hace referencia a su canto. Un sonido estridente y machacón que puede llevar a chifarse, grillarse. En realidad, el canto –que es casi exclusivo de los machos–, se produce cuando los grillos frotan entre sí las alas anteriores que están más endurecidas para generar un sonido que atrae a las hembras (estridulación). El mecanismo es similar al del tocadiscos donde el sonido emerge del desplazamiento de una púa o aguja sobre un vinilo.

El canto de los grillos es fundamental para el cortejo sexual porque la vibración enciende el instinto reproductor y consigue atraer a la futura pareja. Algunas hembras de determinadas especies también pueden grillar aunque la intensidad es mucho menor.

Si bien es la cigarra el insecto que tiene el título de más ruidoso, la intensidad del canto de sus parientes los grillos tampoco le anda a la zaga. En verano, el chirrido de las chicharras puede alcanzar los 100 decibelios y se puede escuchar a dos kilómetros. Por su parte, el grillo amplificador genera una vibración que se puede oír hasta a 600 metros de distancia.

Los machos de la especie son los que tienen la capacidad de grillar o cantar para atraer a las hembras

Los grillos están activos principalmente por las noches (frente a las chicharras que lo están por el día). Son insectos de sangre fría por lo que se les puede ver tomando el sol para calentarse, especialmente en primavera y otoño. Los adultos, que miden entre 17 y 23 mm de longitud, son de color oscuro y tienen manchas doradas en la base de las alas delanteras. En el tórax tienen tres pares de patas y sus órganos auditivos, con los que escuchan, están en las tibias de las patas delanteras. Son animales muy territoriales.

Los grillos son molestos más que perjudiciales y generan menos rechazo que sus parientes las cucarachas porque su presencia remite al entorno rural. En las ciudades, los grillos comen migajas de pan, granos y cualquier cosa dulce. También papel, tela, lana y lino. En el campo, los grillos se alimenta principalmente de hojas y tallos tiernos, aunque puede devorar invertebrados como insectos moribundos. Son animales omnívoros.

Fortuna, peleas y proteínas

La tradición es una de las pautas que marca muchos comportamientos asumidos por la sociedad. En China, el apego hacia los grillos es parte de la cultura y muchas personas los guardan en jaulas como mascotas. Son animales muy prolíficos y se consideran símbolo de buena fortuna, vitalidad y prosperidad. Algunas familias los utilizan como guardianes o protectores del hogar pues los grillos detienen su canto cuando alguien o algo se aproxima. También son muy populares las peleas de grillos donde se apuesta para determinar qué ejemplar es el más agresivo. En la actualidad su cría y venta sigue siendo un negocio en el gigante asiático.

En algunas zonas de Asia y África, los grillos y otros insectos se emplean en cocina. Los chapulines fritos comparten mesa en México con el pollo con mole, los tacos al pastor o las carnitas. Hace un año, el Parlamento Europeo respaldó la autorización para la entrada en el mercado de «nuevos alimentos», como hongos, plancton o productos elaborados con nuevas técnicas. Además un estudio de la Universidad de Oxford y la Universidad de Rikkyo, en Japón, ha demostrado que los insectos comestibles tienen un valor de proteínas tan alto como las carnes, pero muchas más vitaminas y minerales.

Así que tome nota y mantenga la mente abierta antes de apelar a un método expeditivo para acabar con la serenata de un Romeo enamorado.

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