POLÍTICA

Ruptura local y provincial en diferido

La división aparece en el PSOE de Cádiz pero sus consecuencias se retrasan a 2017

Ruptura local y provincial en diferido

El bochorno y la incertidumbre que viven los dirigentes y militantes socialistas son tan profundos que les impiden analizar con la menor claridad cualquier situación. Muchos parecen estar contra casi todos pero aún deben decidir quiénes son esos oponentes y a qué se oponen concretamente.

El terremoto en el seno del que fuera partido hegemónico de la izquierda en España durante 30 años ha sido de tal violencia que la mayoría de sus miembros parecen estar en un estado de shock del que tardarán unos días en recuperarse. Mientras la polvareda se asienta y vuelve a ser posible divisar algo a diez metros de distancia, queda claro que nada va a ser como antes. Las causas de esta explosión política tan aparatosa vienen de lejos. La acumulación de gases ha sido progresiva y está provocada por una fuga de votos crónica que ha provocado que el partido obtenga, una convocatoria tras otra, sus peores resultados electorales en las últimas convocatorias. Esa circunstancia se ha dado, reiteradamente, en citas tan diferentes como autonómicas, generales y locales. Es el caso de la capital gaditana. La última candidatura logró el menor número de votos que el PSOE haya conquistado en unas municipales en Cádiz lo que le supuso bajar a cinco concejales, convertirse en tercera fuerza política y quedar condenada a elegir entre permitir un gobierno local de Podemos-Ganemos o del Partido Popular. En cualquiera de las opciones, con tanto protagonismo como desprestigio entre los electores.

Esa situación, a gigantesca escala, se reproduciría un año después en las elecciones generales. Pérdida histórica de votos y un papel secundario, subalterno, que obliga a traicionar los sentimientos de un sector de la militancia y los votantes. Bien con un acuerdo con Podemos, bien con la abstención o con el triple no y las terceras elecciones, un gran sector del apoyo propio se rompe. Por no hablar de los miles y miles de respaldos ya perdidos. Sin una postura territorial clara y sin salida. Las consecuencia fue que la situación estalló el sábado con el derribo de Pedro Sánchez forzado por Susana Díaz y otros líderes regionales.

A nivel periférico, gaditano, la división llega de forma inevitable y en cascada. Las consecuencias, en cambio, se aplazarán un año. Los meses de julio y septiembre, en el mejor de los casos, son los previstos para celebrar los congresos provincial y local tras el anuncio, hecho ayer por la Comisión Gestora, de que el Congreso Federal puede llegar en abril.

Hasta el verano de 2017 no habría candidatos, listas alternativas y posibles relevos si se cumple ese calendario. Lo que se pudo ver ayer es que en Cádiz, en pleno duelo, en plena conmoción, hay ganas, habrá debate y discrepancia, hay divisiones que siempre existieron y ahora, simplemente, resultan visibles.

Primeras alternativas locales

En términos locales, Luis Ben admitió ayer en público que presentará una candidatura a la Secretaría General que ocupa Fran González. El que fuera concejal, de gran prestigio en círculos culturales, aseguró que son «conocidas» sus discrepancias con «la gestión del grupo municipal» desarrollada por el portavoz y anunció que irá a la batalla. Serán más. Fran González, unas horas después, admitía como saludable que «haya propuestas distintas y debate, bienvenidos, pero en su momento». Ese momento tendrá que esperar un año a no ser que otro desastre orgánico anticipe el Congreso Federal.

Ayer, en la sede de Gaspar del Pino, «o del ciprés» como bromeaba un destacado militante a la puerta, se volvieron a reunir unos 50 críticos, discrepantes con el derribo de Sánchez, con el «golpe» que ha precipitado su salida, como lo ha calificado Rafael Román. Además de este exconsejero, expresidente de la Diputación y exconcejal por Cádiz, acudieron al encuentro socialistas gaditanos claramente enfrentados a Fran González como Marta Meléndez, el mencionado Luis Ben, veteranos como Carmen Chico, Pedro Rivera y Luis Frade pero, sobre todo, resultó llamativa la presencia de tres de los cinco concejales socialistas del actual grupo socialista: Juan Cantero, que se ha mostrado muy crítico con el asalto a la Secretaría General de Pedro Sánchez, Victoria Rodríguez y José Antonio Pacheco.

En su debate a puerta cerrada surgieron las críticas a la dirección local, apareció la fractura, ampliada por contagio, pero los más veteranos aconsejaron esperar y respetar los tiempos en lo que supone un aplazamiento, nunca una solución. La crisis, local, existe, llegará y será otra vez impúdica. También contradictoria. Tanto que ayer se mezclaban en el mismo foro, con similar discurso, los que quieren quitar a Fran González (afín a Pedro Sánchez como pocos en Andalucía) y los que pretenden despellejar a Susana Díaz (a su vez, alejada de Fran González).

En términos provinciales, aunque el control de la todopoderosa presidenta es mucho más férreo e implacable, también habrá división el próximo año. En la Ejecutiva Provincial de ayer se oyeron, al menos, seis intervenciones muy críticas, condenatorias, del papel de los representantes andaluces en la caída de Pedro Sánchez. Uno de los que las realizaron, Emilio Aragón Prián, puso su cargo de secretario de Turismo a disposición de la dirección, sin recibir respuesta.

El argumento, dolido, de los críticos con Susana Díaz es que los cinco representantes gaditanos que colaboraron en el golpe político «no les representan», que nadie les pidió opinión: «No podemos dar explicaciones por la calle de algo en lo que no hemos participado. El partido debe pedir disculpas a los ciudadanos».

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