Uno de los manifestantes reclama unidad con un cartel.
Uno de los manifestantes reclama unidad con un cartel.

«Quiero recuperar la libertad para decir que soy de Cádiz»

Varios gaditanos que residen en Cataluña desde hace años muestran su postura sobre un conflicto que divide a la sociedad

CádizActualizado:

Entre las discusiones políticas e ideológicas que estos días dominan las cafeterías, los colegios o los parques de toda Cataluña, hay quienes miran para otro lado con el único motivo de no poner en peligro a sus familias o alterar la convivencia pacífica de la que disfrutan en su barrio. Quizás esta minoría silenciosa es más numerosa que la que sale a la calle, pero quiere permanecer al margen de un conflicto que va más allá de la división entre catalanes o españoles. Y ahí, en medio de esta división, se encuentran muchos de los gaditanos que residen desde hace años en Cataluña y que en estos días muestran su cara más triste por todo lo que está aconteciendo en la que hoy consideran su tierra.

«Quizás hasta ahora no habíamos hablado porque no pensábamos que esto fuera a llegar hasta aquí»

Es difícil encontrar a alguien que quiera hablar abiertamente, identificándose y mostrando su rostro. «No por miedo sino por evitar comentarios», asegura Fernando, que al menos ha querido dar su opinión al respecto. «Yo soy gaditano pero mi mujer y mis hijos son catalanes, así que creo que el conflicto también me pertenece», añade. «Creo que debo dejarles a mis hijos una herencia territorial, que es la que yo me encontré. No creo en las fronteras y siempre he defendido el respeto», asegura.

«Quizás no levantemos la voz, pero aquí en Cataluña somos muchos los que pensamos que estamos bien como estamos. En mi ciudad hay muchos emigrantes, nacionales y sudamericanos, y hasta ahora siempre nos hemos entendido. Nunca hemos tenido ningún problema y nos han tratado con mucho respeto», explica. «Sin embargo, desde el pasado 1 de octubre, las cosas han cambiado. Ahora muchos nos miran con recelo, y nos consideran culpables de un ataque del que no hemos tenido nada que ver», añade el emigrante gaditano.

Fernando tiene que escuchar en estos días comentarios de quienes lo excluyen de esta problemática. «Cataluña somos todos, y todos tenemos el mismo derecho a dar nuestra opinión. Quizás hasta ahora tampoco habíamos hablado porque no pensábamos que esto fuera a llegar donde ha llegado».

«En este momento, solo les pedimos a los políticos que ponga cordura en todo esto porque los que más pueden sufrir las consecuencias de este odio que se ha levantado entre la población son nuestros hijos. Queremos volver a recuperar la libertad para poder bajar a la calle y decir que soy de Cádiz sin que nadie me mire mal», reclama este gaditano de nacimiento y catalán de adopción.

Quien sí quiere dar la cara es Manuel Pérez. Este cómico gaditano que reside en Sabadell no comparte la visión de Fernando, ya que asegura que «aquí seguimos exactamente igualmente que antes. Nos seguimos respetando, la trifulca es más entre los políticos». Este gaditano exiliado hace diez años es partidario de mantener la unidad con España y asegura que ésta es la opinión de la mayoría de los catalanes. «Barcelona es una de las ciudades más cosmopolitas del mundo, donde residen personas de todos los países y que recibe miles de visitas al año. Sería contradictorio y no le conviene en absoluto», afirma. No obstante, reivindica un mundo sin violencia y pide a los políticos que se pongan en la piel de las familias trabajadoras que tienen que salir a buscarse la vida todos los días.

Este cómico gaditano reconoce que él no fue a votar en el referéndum del pasado 1 de octubre pero se considera tan catalán como cualquier otro ciudadano. «Barcelona me ha dado tanto que el día que me muera quiero que me incineren y que mis cenizas se repartan entre Cádiz y Barcelona», apunta este gaditano-catalán.