EN EL PUNTO DE MIRA

¿A quién molestan las terrazas en Cádiz?

El borrador de la nueva ordenanza en el que trabaja el equipo de gobierno del Ayuntamiento pone en alerta al sector hostelero que teme por su futuro

Terrazas en la Plaza del Mentidero
Terrazas en la Plaza del Mentidero - Antonio Vázquez

Las terrazas son algo más que un equipamiento urbano. Son espacios para descansar, charlar, sentir el latir de la ciudad y entregarnos a placeres mundanos como saborear un café, tomar un refresco, una cerveza o una tapa. Las terrazas son oasis donde gaditanos y turistas recargan energías, pero de aprobarse la ordenanza municipal que maneja Martín Vila será un poco más arduo encontrarlos.

El pasado martes el concejal delegado de Vía Pública del Ayuntamiento de Cádiz se reunía con varios colectivos para presentarles el borrador de una ordenanza que regulará la ocupación de mesas y sillas de hostelería en la vía pública. Para la cita estaban convocados representantes de Agadi, Facua, Horeca, la Asociación de Peatones La Zancada, ONCE y la Federación de Asociaciones de Vecinos 5 de Abril. Tras la primera toma de contacto con el documento de trabajo, las valoraciones resultaron dispares.

La ordenanza, argumentaba Vila, dará «seguridad jurídica» porque hasta ahora no existe una norma a la que pueda recurrir un vecino o un hostelero para conocer los criterios que regulan la colocación de mesas y sillas. Así, según el edil, con esta ordenanza se podrá conocerá de antemano cuáles son las posibilidades reales de ocupación de la vía pública en función del local.

La calle es de todos pero vida al aire libre es uno de los recursos más atractivos que la ciudad ofrece
Cádiz tiene cerca de 400 terrazas que están en el punto de mira del equipo de gobierno con la ordenanza

Sin embargo, como señala el portavoz del PP Ignacio Romaní las terrazas están reguladas por el permiso de instalación que el Ayuntamiento concede en base a la ordenanza de ocupación de vía pública. «No tienen más que hacer cumplir con lo estipulado en la licencia de instalación de la terraza que se ha solicitado. Si en las inspecciones se comprueba que se sobrepasa lo marcado en la licencia o directamente no la tiene se sanciona, como se hacía antes. No hay que inventar nada nuevo. Hay que cumplir la norma».

Los plazos que se manejan para que esta ordenanza entre en vigor apuntan a 2018 pero la incertidumbre se palpa entre los profesionales de la hostelería que ven peligrar su futuro bajo la amenaza de una espada de Damocles que puede asestar un duro golpe a las terrazas y con ello cercenar cientos de puestos de trabajo justo ahora que los negocios empiezan a recuperarse. «Las terrazas en la hostelería de la ciudad son vitales para el empleo, quieran los podemitas o no. El problema es que ni sabían nada de la realidad de la ciudad y tras dos años de gobierno siguen sin enterarse», insiste Romaní.

Dos de los escollos fundamentales para la patronal hostelera Horeca son que las terrazas no podrán tener más plazas que las propias del aforo del local y que en las calles peatonales habrá que dejar tres metros para los servicios de emergencias.

A pie de la calle

El Adobo es una antigua tienda de comestibles que fue convertida en bar hace más de quince años. En su carta predomina el cazón en adobo, morena, chocos fritos y también pescado de caña. Se localiza entre la calle del Rosario y Beato Diego, en una zona peatonal. Si atendemos al borrador de la nueva ordenanza la calle tiene que dejar más de tres metros libres y por lo tanto no podrá poner mesas. Además, el local tiene una dimensiones reducidas y por lo tanto solo le corresponderían dos mesas para un total de ocho personas.

Las calles peatonales y sinuosas del Pópulo preñadas de bares, baches y restaurantes encandilan por igual a propios y turistas pero debido a su estrechez no cumplen con los tres metros de la normativa; habría que eliminar las mesas. En calle Sacramento hay varias terrazas que también tendrán que desaparecer.

Plocia tiene una zona más ancha pero hay otra más angosta que también se verá afectada. En el Callejón de los negros hay dos terrazas que les ocurrirá lo mismo. En la calle San Francisco habrá que desmantelar todas las terrazas y la calle Pelota tampoco alcanza para dejar tres metros exentos para los servicios de emergencias. El trazado del casco antiguo de Cádiz hace inviable la propuesta en muchas zona. «Si se estudia terraza por terraza la propuesta es demencial» porque condenaría a gran parte de los comercios hosteleros de la capital.

En peligro de extinción también estarán los locales de dimensiones modestas pero que cuentan con grandes terrazas. En estos casos los veladores no podrán superar el aforo del local y no se tiene en cuenta los metros de la barra, el almacén o la cocina. Es decir, que el mismo número de clientes que caben dentro del local podrá ocupar las mesas del exterior.

En las calles peatonales habrá que dejar tres metros libres para los servicios de emergencia

La plaza del Tío de Tiza tiene 35 mesas. La taberna se ha adaptado con maquinaria, freidora, planchas y frigoríficos para poder atender adecuadamente la terraza. Si el aforo del establecimiento es el indicador de lo que se le permite instalar fuera, se quedaría sin mesas.

Las incertidumbres continúan en las plazas ya que otro de los puntos de la propuesta de Martín Vila indica que un 70% de su superficie deberá quedar libre «para devolverle su espacio al ciudadano». Las cuentas no cuadran y los hosteleros, que se preguntan sobre el sentido de una ordenanza tan restrictiva, creen que San Francisco, Mina, Catedral o San Juan de Dios tendrán que quitar mesas y sillas «Las terrazas van a sufrir un importante hachazo», lamenta Antonio De María.

El Tascón, en Almícar Barca, tiene una barra de tres metros y seis mesas en el exterior. Si calculamos que el aforo es para ocho personas el negocio se quedará al 25%. Respecto a esta zona el portavoz del PP recuerda que el año pasado el equipo de gobierno le pidió a varios hosteleros que ampliaran la acera a su coste por el tema de las terrazas y un año después se da marcha atrás, «creando una inseguridad jurídica que impide a cualquiera proyectar una inversión en la ciudad que genere empleo».

Otro de los aspectos que no se está teniendo muy presente es la repercusión que la nueva ordenanza tendrá en otros sectores. Habrá menos personas trabajando en las terrazas y en las cocinas, se venderá menos y por tanto los pedidos a los proveedores serán más reducidos. Se comprará menos carne, pescado, verdura... la hostelería no será el único gremio afectado.

Manuel Queiruga presidente de Cádiz Centro Comercial respalda la posición de la patronal hostelera. «Nos alineamos cien por cien con Horeca porque creemos que son los grandes perjudicados. Entendemos que hay que compatibilizar la actividad económica con la de los vecinos pero la hostelería y el turismo son los pilares de la ciudad», afirma.

¿Es posible conciliar?

El portavoz de Ciudadanos Juan Manuel Pérez Dorado es crítico con la forma en que el equipo de Gobierno está trabajando. «Ni se ha tenido la deferencia de informar a la oposición de que estaban elaborando una nueva ordenanza», lamenta. «Sin tener el borrador en la manos si que puedo afirmar que éste es un tema donde hay que procurar que se concilien los intereses de los ciudadanos que tienen un legítimo derecho a disfrutar de la vía pública y los intereses de los hosteleros. Hay que encontrar un punto de equilibrio sin imponer. Estamos en una zona geográfica en la que la vida al aire libre es uno de los elementos fundamentales que podemos ofrecer. Es uno de los recursos primarios más atractivos y hay que ponerlo en valor», sostiene.

Las terrazas no podrán tener más plazas que las propias del aforo del local

La concejal del grupo socialista Victoria Rodríguez repite el tirón de orejas al equipo de gobierno por el procedimiento que ha seguido y apela al diálogo para alcanzar un consenso que aúne intereses. «El PSOE ya propuso la creación de un plan estratégico para revitalizar comercio y hostelería con medidas concretas como la reducción de las tasa de las terrazas en temporada baja. Este sector es un motor de desarrollo y de creación de empleo para la ciudad pero no debe colisionar nunca con los derechos de vecinos y peatones», reincide. La socialista además apunta que no debe existir ninguna discrecionalidad entre unos hosteleros y otros aunque «si se que se podría particularizar la ordenanza dependiendo de la zona de la ciudad; no es lo mismo tener un acerado de cuatro metros, que tenerlo de dos o una vía peatonal».

La Federación 5 de abril ve con buenos ojos el borrador. «No se pretende criminalizar al sector salvavidas laboral de la ciudad pero es importante que esté regulado y que se controle. Estamos estudiando pormenorizadamente y presentaremos nuestras propuestas al Ayuntamiento», indica Juan Luis Bernal. Para Moisés Velasco, de la asociación La Zancada, la nueva normativa es positiva porque «nadie con sensibilidad y sentido común puede estar en contra». Las ciudades españolas están actualizando sus ordenanzas en relación a las terrazas porque existe la clara percepción social de que se están produciendo excesos que vulneran derechos básicos. «En Cádiz, hay una serie de vías que podrían calificarse como puntos negros donde la proliferación de estos establecimientos y sus mesas dificulta el paseo», apunta.

Respecto a la polémica en relación al perjuicio que causaría esta ordenanza a la hostelería cree que se basa en un análisis muy superficial del asunto, en sintonía con la opinión de Vila que cree que los hosteleros tienen una «visión muy catastrofista» del borrador. Sin embargo, la hostelería es vital para la vida de una provincia aprisionada con el yugo del paro. La actividad de las terrazas genera riqueza y empleo y es imprescindible llegar a un consenso que no rompa Cádiz.

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