SUCESOS

Pillado en Cádiz un vendedor de cocaína que llevaba las dosis a sus clientes al bar

El detenido, de 54 años, se dedicaba presuntamente a la venta y distribución de droga por diferentes locales del barrio de Santa María

Material y droga que se le intervino
Material y droga que se le intervino

Fue su actitud nerviosa la que le delató. Eso y que desde hace tiempo los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Comisaría Provincial andaban detrás de la pista de un local del centro de Cádiz donde se estaba vendiendo y consumiendo cocaína. Las pesquisas y seguimientos despejaron sus dudas y la operación se puso en marcha.

La Policía ha detenido a un conocido vendedor de esta droga de 54 años que distribuía la mercancía ‘a domicilio’ por diferentes establecimientos (bares y peñas) del barrio de Santa María. En concreto fue en un local de la calle Sopranis donde los agentes pudieron constatar que se estaba menudeando. Es más, no sólo se utilizaba como punto de venta, sino que, según sus sospechas, los propios clientes empezaron a formar parte del negocio y también distribuían la mercancía.

Así, la noche del pasado viernes 30 de septiembre, en el momento que el dueño del establecimiento se disponía a su apertura al público entraron para registrar el local. En él, los agentes hallaron en una de las habitaciones diez bolsas de plástico blanco con numerosos recortes circulares. Dichos recortes son los que habitualmente se utilizan para el almacenamiento de sustancias pulverulentas como era en este caso de cocaína. Además encontraron otros dos recortes ya utilizados en la basura.

Así, una vez confirmadas las sospechas con las que arrancaron la investigación, y cuando ya abandonaban el local con las pruebas, a escasos metros de la puerta de entrada, se cruzaron con un individuo que en ese momento se dirigía al mismo establecimiento. Éste, al verlos, cambió por completo su actitud. Se mostró muy nervioso. Dubitativo acerca de entrar o no a pesar de que el local estaba abierto. Ante su comportamiento, los agentes le pidieron su identificación y comenzaron a cachearlo.

Una libreta muy comprometedora

Fue entonces cuando en el interior de un riñonera y un bolso bandolera que portaba le encontraron ocho envoltorios de plástico. Cada uno de ellos contenía pequeños trozos de sustancia compacta de color blanco, que resultó ser cocaína, con un peso total aproximado de 12,190 gramos.

Además, entre los efectos intervenidos, se le encontró una cartera con la tarjeta de identidad profesional de vigilante de seguridad y una especie de placa insignia, así como un teléfono móvil y una pequeña agenda con diversos nombres de supuestos clientes y anotaciones contables.

Así y ante el material intervenido: un considerable número de envoltorios intervenidos, la agenda y las dosis preparadas para el consumo, los agentes decidieron detener al sospechoso como presunto autor de un delito contra la salud pública.

Después de ser trasladado hasta las dependencias policiales y una vez finalizado el atestado policial fue puesto a disposición del Juzgado de Instrucción en funciones de guardia.

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