PUERTO SERRANO

«Ya no les valgo con un solo ojo»

El Ayuntamiento de Puerto Serrano le deniega a Juan Cadenas la segunda actividad, la única posibilidad que le quedaba para seguir siendo policía

«Ya no les valgo con un solo ojo»

Nuevo palo de la administración para Juan Cadenas. El policía local que perdió un ojo y casi la vida al enfrentarse a los Cachimbas de Puerto Serrano, ha recibido un nuevo 'no' por parte de la maraña burocrática y política. En este caso, ha sido el Ayuntamiento de la localidad serrana el que le ha denegado la segunda actividad como agente local que había solicitado. «Ya no les valgo con un solo ojo», lamenta Juan quien confiesa estar «muy triste» por esta decisión.

«Puedo recurrir e incluso tengo la posibilidad de emprender un pleito judicial pero no sé qué hacer. Donde no te quieren, mejor no ir. Ya veré qué decisión tomaré», comenta apesumbrado después de haber recibido la noticia. Según la resolución, el Ayuntamiento ha considerado al policía jubilado teniendo en cuenta el Estatuto Básico del empleado público y su incapacidad permanente total. Sin embargo, y como denuncia Juan Cadenas, han aplicado la norma «a su antojo» porque no han tenido en cuenta una excepción especial que existe legalmente para conceder la segunda actividad a profesionales como bomberos o policías locales cuyo trabajo acarrea una serie de riesgos que sí permite que puedan regresar a sus puestos de trabajo aunque en otras tareas como por ejemplo las administrativas.

«Me está costando caro»

Para el agente local que sí ganó la batalla judicial a los hermanos Venegas el pasado marzo, la renuncia a su regreso a la Jefatura en otro puesto al que tenía «es el resultado de no haber mirado hacia otro lado» aquella noche, cuando «además me debían ocho mensualidades». «La profesionalidad y el cumplimiento del deber me está costando caro, no sólo física sino también psicológicamente».

Juan Cadenas lamenta que sea en su propio pueblo donde le hayan dado «una patada en el culo». «Es otra muestra del comportamiento que han tenido desde el principio», añade. «En varios puntos del país he recibido reconocimientos por mi labor, más concretamente por lo que ocurrió en enero de 2015, mientras que en Puerto Serrano, oficialmente no... Nadie es profeta en su tierra», comenta afligido. «Esta es la realidad: castigado, mutilado, penalizado y ahora despreciado. Estoy en la situación que estoy por cumplir con mis responsabilidades que era velar por la seguridad de mis vecinos, quienes sí me han dado su cariño».

El policía, un agente que siempre se ha mostrado comprometido con su trabajo y con una gran vocación, se despide, de momento, del cuerpo al que tanto le ha entregado. «Pero una cosa no me podrán quitar y es poder mirar a la cara a muchos y sentirme orgulloso de lo que fui: policía».

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