PATRIMONIO

La historia de Cádiz bajo nuestros pies

Eugenio Belgrano lleva a cabo en el subsuelo de Cádiz un ambicioso proyecto para mostrar el importante patrimonio subterráneo de la ciudad

Eugenio Belgrano durante una visitasal Cádiz subterráneo.
Eugenio Belgrano durante una visitasal Cádiz subterráneo. - LA VOZ

No es de extrañar que una ciudad con más de 3.000 años de antigüedad como Cádiz guarde en sus entrañas un sinfín de vestigios históricos, huellas de aquellos que nos precedieron y que, con el paso de los siglos, han dado lugar a misterios y leyendas capaces de cautivar hasta las mentes más escépticas. La presencia de una extensa red de túneles que ocupan prácticamente la totalidad del subsuelo del casco histórico de Cádiz ha sido objeto de estudio de muchos historiadores y mentes inquietas que han querido sacar a la luz ese cádiz oculto que pocos conocen, pero del que todos hemos oído hablar alguna vez.

Una de esas mentes curiosas es la de Eugenio Belgrano, un joven espeleólogo gaditano que hace más de una década se propuso el ambicioso reto de mostrar al público los túneles que discurren bajo nuestros pies y dar a conocer el rico patrimonio histórico que se oculta bajo tierra. Por el momento ya ha conseguido abrir las Catacumbas del Beaterio, en la calleValverde, parte de la Casa del Pirata, en la calle Beato Diego, y el Centro de Interpretación del Subsuelo en la calle Rosario. Todos estos emplazamientos conforman una interesante ruta turística que está teniendo muy buena aceptación por parte de gaditanos y visitantes.

Según los estudios realizados, se estima que en Cádiz existen unos 20 kilómetros de túneles transitables, a los que habría que sumar una cantidad incalculable de tramos a los que, a día de hoy, no se puede acceder. Túneles desde la época fenicia hasta el siglo XIX pasando la época romana, musulmana, medieval o colonial. Túneles que han tenido diferentes usos como la conducción de aguas, tanto de abastecimiento como residuales, o para sistemas defensivos durante los diferentes asedios que ha sufrido la ciudad, el más famoso fue el asalto anglo-holandés de 1596, cuando la ciudad comenzó a fortificarse. Es entonces cuando se construyen las contraminas en los aledaños de la Puerta de Tierra, que frenaban la entrada del enemigo por debajo de las murallas. Es lo que en Cádiz se conoce popularmente como las Cuevas de Mariamoco y que supone otro de los retos que se ha propuesto Eugenio quien se encuentra a la espera de mantener un encuentro con responsables del Ayuntamiento para que este enclave también se pueda visitar.

Belgrano lamenta que «en ocasiones no somos capaces de entender la importancia que tiene ese patrimonio subterráneo que tenemos bajo nuestras calles». De hecho, muy pocos saben que el pasado año acudió al Museo Vicus Caprairus, en Roma, para ofrecer una conferencia sobre el patrimonio subterráneo de Cádiz, invitado por el Centro de Investigación de Espeleo Arqueología de Roma. Un acto que sirvió de hermanamiento entre Cádiz y la capital italiana tomando como base la espeleología urbana. Esta iniciativa tendrá su continuidad el próximo mes de noviembre en la Tacita de Plata en el desarrollo de las que serán las Primeras Jornadas de Espeleología Urbana en España.

Pero el patrimonio subterráneo de Cádiz no sólo se compone de esa red de túneles ya que existen otros elementos característicos del subsuelo de la ciudad como son los aljibes. Es el caso de la Casa del Pirata, una auténtica joya del siglo XVIII, que ha permanecido en estado de abandono en los últimos años, y que no sólo guarda tesoros artísticos y arquitectónicos en sus diferentes estancias, sino que bajo sus cimientos se conserva una antigua ‘fresquera’ con grandes vasijas y una cisterna, ambas del siglo XVIII. Belgrano destaca la importancia que los aljibes han tenido a lo largo de la historia de la capital, siendo Cádiz una de las ciudades del mundo que más cisternas conserva. «Un ejemplo más de lo poco que valoramos nuestro patrimonio» lamenta.

Un antiguo molino

En las últimas semanas se ha creado una plataforma ciudadana, impulsada por un familiar de Benito Cuesta, antiguo propietario de la finca ubicada en el número 7 de la calle Cervantes, cuya intención es evitar el derribo del edificio donde, al parecer, se han encontrado restos de un antiguo molino de harina que podría datar del siglo XVII. Este vecino se puso en contacto con Eugenio Belgrano con el fin de solicitar su colaboración para poder identificar el molino y realizar las gestiones oportunas para su conservación. Belgrano afirma que «estoy investigando sobre ese asunto pero es muy difícil constatar su existencia en ese lugar puesto que no aparece en ningún documento». Según las fotografías realizadas por el anterior propietario, la rueda encontrada en el subsuelo pertenece a un molino de bestias. El edificio es titularidad de una empresa constructora que pretende derribarlo, un derribo que se podría frenar si se constata la importancia del hallazgo.

Toda la actualidad en portada

comentarios